Era considerado el crimen del siglo. La gente estaba pendiente de los nuevos detalles que se iban descubriendo cada día y de las declaraciones de la Policía, se convirtió en el suceso del momento que atrajo la curiosidad de hombres y mujeres, así como el incremento de las ventas de los diarios que seguían la macabra historia. Incluso, algunos se entusiasmaron al encontrar en este asesinato una historia que podían equiparar a los crímenes de las ciudades más cosmopolitas. El narrador Clemente Palma, hijo del tradicionista, escribió en la revista “Variedades”: “Por fin tenemos en nuestro medio uno de esos crímenes horripilantes que son moneda corriente en Londres, Nueva York, Berlín o Chicago”, como una aproximación a la modernidad que se esperaba de la Lima de los años treinta.