En el primer domingo de setiembre una denuncia generó indignación en toda España: un joven homosexual de 20 años fue agredido en el centro de Madrid, en el barrio de Malasaña, por un grupo de encapuchados que le insultaron y produjeron heridas de arma blanca. El ataque representaba una escalada en los ataques de odio, por realizarse a plena luz del día, pero todo resultó ser una farsa.