"Con el eslogan “agua sí, oro no”, Ollanta Humala ganó las elecciones de 2011. La frase asume que la actividad minera es incompatible con otras actividades productivas, especialmente la agricultura. Pero está demostrado que estos dos sectores coexisten perfectamente y son imprescindibles para el crecimiento y desarrollo de nuestro país", sostuvo Patricia Teullet.