Desde una perspectiva puramente macroeconómica, “estamos bien”: crecimiento, aunque magro, baja inflación, tipo de cambio relativamente estable, reservas internacionales fuertes, acceso a financiamiento externo, deuda pública manejable. Pero esa fotografía, aunque tranquilizadora, esconde una narrativa preocupante: “Vamos mal”, comentó el economista Felipe Morris.