La guerra contra el terrorismo que lanzó el presidente estadounidense, George W. Bush, tras los atentados del 11-S ha vuelto prácticamente a la casilla de salida, después de que los talibán hayan recuperado el control de Afganistán 20 años después. Su vuelta al poder supone un respiro para Al Qaeda, que ha tenido en el país asiático su refugio durante este tiempo y cuya cúpula estaba cada vez más acorralada.