Los asesores de gobiernos de Estados Unidos saben que Afganistán es, históricamente, un lugar de población irreductible por su estructura étnica y tribal; por sus continuas luchas internas agravadas por una topografía montañosa que favorece a las guerrillas y por el reciente surgimiento de grupos radicales islamistas como los talibanes. Ya la Unión Soviética, entre 1978 y 1992, experimentó lo que le sucedió a EE.UU. entre 2001 y 2021, intentando crear un Estado republicano moderno.