La tensión en Medio Oriente volvió a escalar este sábado luego de que las Fuerzas Armadas de Irán anunciaran el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, una de las principales vías de tránsito para el petróleo y el comercio marítimo mundial.
La medida fue comunicada por el Cuartel General Central Jatam al Anbiya, principal órgano de mando militar iraní, que justificó la decisión como una respuesta directa a los recientes ataques israelíes en el sur del Líbano y al supuesto incumplimiento de los compromisos asumidos por Estados Unidos en el marco del acuerdo que buscaba poner fin a las hostilidades en la región.
El mandatario estadounidense presentó la nueva aeronave presidencial, un Boeing 747-8 equipado con tecnología de última generación y acabados de lujo.
Según el pronunciamiento oficial, el cierre del paso marítimo representa la primera acción concreta adoptada por Teherán frente a lo que considera una falta de garantías para el cumplimiento del alto el fuego y la continuidad de las operaciones militares israelíes.
Las autoridades iraníes advirtieron además que podrían ejecutarse nuevas medidas si continúan los ataques y no se respetan los compromisos asumidos por las partes involucradas en las negociaciones.
El estrecho de Ormuz es considerado uno de los puntos geopolíticos más sensibles del planeta. Por esta vía circula una parte significativa del petróleo exportado desde los países del Golfo Pérsico hacia los mercados internacionales, por lo que cualquier interrupción en su funcionamiento genera preocupación inmediata en la economía global y en los mercados energéticos.
La decisión iraní se produce apenas unos días después de que Teherán y Washington alcanzaran un entendimiento provisional destinado a reducir la tensión en varios frentes de conflicto, incluido el territorio libanés. Como parte de ese proceso, se había acordado la reapertura de la ruta marítima, que permanecía restringida desde el inicio de la guerra el pasado 28 de febrero.
Sin embargo, la frágil tregua comenzó a deteriorarse tras nuevos bombardeos registrados en el sur del Líbano. De acuerdo con reportes oficiales, los ataques dejaron al menos siete personas fallecidas y reavivaron las acusaciones cruzadas entre las partes involucradas.
Israel aseguró que sus operaciones fueron ejecutadas en respuesta al lanzamiento de proyectiles atribuidos al grupo chií Hezbolá, aunque reiteró públicamente su compromiso con el cese de hostilidades.
Desde Teherán, en cambio, se denunció que las acciones militares israelíes constituyen una violación directa del acuerdo de alto el fuego y se cuestionó la falta de intervención de Estados Unidos para frenar a su principal aliado en la región.
La creciente tensión también tuvo repercusiones diplomáticas. Irán suspendió las conversaciones previstas con Washington para avanzar en un acuerdo definitivo sobre su programa nuclear, dejando en incertidumbre uno de los procesos de negociación más importantes para la estabilidad regional.
VIDEO RECOMENDADO