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Embajador en el Vaticano: "El Papa ha mostrado su deseo de visitar el Perú"

A un año del pontificado del Papa León XIV, Perú21 conversó con el embajador del Perú en el Vaticano, Jorge Ponce San Ramón.

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Embajador Jorge Ponce con el Papa León XIV en los jardines vaticanos
Embajador Jorge Ponce con el Papa León XIV en el día de la bendición del mosaico de la Virgen María en los jardines vaticanos.
Fecha actualización:
08/05/2026 - 14:09
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El embajador Jorge Ponce desde el Vaticano hace un repaso del primer año de pontificado del Papa León XIV.  Pidió a los peruanos no perder la esperanza de que pronto podamos tener al santo padre en el país. 

Fernando Lino (FL): Embajador, buenas tardes. Muchas gracias por aceptar esta entrevista en el marco de este año en que el Papa celebra su primer año de pontificado. La primera pregunta que le haría es ¿cómo ve, desde los encuentros que ha tenido con él, ese espíritu del Papa "casi peruano" en este encargo que le dieron los cardenales hace un año?

Jorge Ponce (JP): Hola, Fernando. Ante todo, gracias a ti por la entrevista y mi saludo a todos los lectores de Perú21. Mira, he tenido la oportunidad de ver al Papa algunas veces, sobre todo en enero.Han sido pocas ocasiones de poder dialogar, pero cada una ha sido muy estimulante, motivadora y convincente.

Me preguntas cómo lo veo: lo veo muy bien, muy seguro de lo que está haciendo, muy tranquilo. El Papa tiene una forma particular de ser, como todos la tenemos. En su caso, me impresiona —porque aún no soy un experto en la materia— que es una persona muy serena y serenamente segura de sí misma y de lo que quiere hacer. Creo que es uno de los papas mejor preparados por toda su trayectoria. Es un Papa fundamentalmente misionero, con gran experiencia internacional. Nació y creció en Estados Unidos, pero dedicó más de 20 años al Perú, y el Perú es el país que lleva en su corazón.

 

FL: Usted ha mencionado algo muy interesante: "no habla mucho", un estilo muy estadounidense, pero con los gestos dice mucho, ¿verdad?
JP: Y con sus acciones y decisiones. Es un hombre que hace, decide y actúa.

FL: Y eso es un poco la parte latina o peruana que quizás aprendió en nuestras tierras, ¿cree usted?
JP: Yo creo que el Perú se le metió en el corazón. Cada vez que habla del Perú, le aflora la sonrisa. El Papa es una persona seria; tiene la expresión de un estadounidense, más racional. Yo viví y trabajé allá y esa es su expresión natural. Pero cuando se conmueve, sonríe igual. Cuando se le habla del Perú, su rostro se transforma porque le evoca sentimientos, gratitud y admiración por rasgos nuestros: somos un pueblo luchador, resiliente y generoso. Él, viniendo de una realidad distinta como Chicago, encontró en el Perú muchos de los fundamentos de su espiritualidad.

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Los obispos del Perú con el Papa León XIV en los jardines vaticanos.

FL: El Papa acaba de regresar de un viaje simbólico. Desde su visión de diplomático, ¿qué significa este viaje para la Iglesia y el mundo?
JP: Este viaje a África es, en mi opinión, el que el Papa más deseaba hacer desde el inicio. Hasta ahora ha visitado Turquía, Líbano, Mónaco y ahora África (el quinto será España). Turquía y Líbano eran compromisos heredados del Papa Francisco, pero África responde a su vocación misionera. Estuvo en Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. En todos estos lugares, el Papa llevó mensajes de paz, unidad, diálogo, respeto a la dignidad humana y justicia social. Ha sido una visita que lo ha llenado mucho por el fervor y afecto recibido.

FL: En pocos días viajará a España. ¿Qué espera encontrar allí?
JP: Será un viaje muy importante. España tiene un peso histórico enorme en la Iglesia Católica. Allí se encontrará con el Rey, con autoridades del gobierno e inaugurará la Torre de Jesucristo en la Sagrada Familia de Barcelona, que será la más alta de la iglesia. Además, irá a Canarias y Tenerife para dar un mensaje crucial sobre la protección de migrantes y refugiados, una de las grandes prioridades de la Santa Sede.

FL: Hablando de viajes, a fin de año él mostró interés de venir al Perú. ¿Se ha avanzado en algo?
JP: El Papa va a ir al Perú, estoy convencido. El "cuándo" depende de la evaluación de la Santa Sede. El deseo está claro y lo ha dicho él mismo. Hay que tener presente que este año se cumplen 300 años de la canonización de Santo Toribio de Mogrovejo, el santo del episcopado latinoamericano, lo cual ocurre en diciembre. Podría ser un motivo perfecto. Si no es a fines de este año, será a principios del próximo, pero el Papa irá apenas pueda.

FL: ¿Cuál es el plazo de coordinación para una visita así? Con el Papa Francisco fueron unos seis meses.
JP: Roma suele pedir unos seis meses para preparar misiones de avanzada, seguridad (Gendarmería Vaticana y Guardia Suiza) y logística. Estamos en el límite si decidiera venir a fin de año, pero la Santa Sede puede acortar plazos según la evaluación del escenario. Lo que es seguro es que el Papa irá al Perú.

FL: ¿Qué anécdota personal lo ha marcado en su trato con él?
JP: Tengo una muy simpática del 31 de enero. Se inauguraba un mosaico de imágenes marianas y de Santa Rosa de Lima en los Jardines Vaticanos. Era la primera vez que un Papa presidía una ceremonia de este tipo allí. Al terminar, se suponía que él se retiraba, pero decidió quedarse a almorzar con los obispos peruanos que estaban de visita ad limina. Yo me había ido a una entrevista y un Guardia Suiza vino a buscarme diciendo: "Lo llama el Papa". Me asusté, pensé que había un problema. Al llegar, el Papa estaba sentado con los obispos y me dijo: "Excelencia, siéntese", señalando una silla a su costado. Fue un gesto inusual, fuera de protocolo, que demuestra su conexión íntima y emocional con el Perú. Al final, se tomó fotos con todos: cocineros, camareros y personal auxiliar. Eso te muestra su sencillez.

FL: Embajador, muchísimas gracias. No perdemos la esperanza de que venga este año.
JP: Gracias a ti. No tengas duda: el Papa va a ir. Los tiempos de Dios son perfectos.
 

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