Una vez que un can con rabia muerde a una persona, los síntomas tardan en aparecer; puede tomar semanas, meses hasta un año. Depende mucho del lugar de la mordedura. La de mayor riesgo, son aquellas que se producen en el rostro, en la nuca, en los dedos de las manos o pies porque tienen abundantes terminaciones nerviosas y porque este es un virus que se propala muy rápido al sistema nervioso central, que puede llegar más rápido al cerebro.