Durante casi un siglo, la fuerza del agua movió una de las infraestructuras más importantes de la Lima virreinal. Hoy, más de 400 años después, nuevos hallazgos arqueológicos permiten entender mejor cómo funcionaba aquel complejo mecanismo que abasteció de energía a la ciudad en sus primeros años de existencia.
Investigadores encontraron restos de cerca de veinte perros sin pelo peruanos en contextos funerarios de más de 1.200 años de antigüedad en el complejo arqueológico Castillo de Huarmey. despertado interés internacional.
Las investigaciones realizadas por el equipo de Arqueología de PROLIMA en el entorno del Arco del Puente han sacado a la luz nuevas evidencias relacionadas con el histórico molino de Aliaga, una construcción que habría operado desde la década de 1540 hasta la segunda mitad del siglo XVII.
Entre los descubrimientos más relevantes figura la identificación de una tercera y posiblemente una cuarta bóveda asociadas al sistema hidráulico del molino.
Los trabajos de excavación también permitieron localizar un cubo o depósito destinado a almacenar agua. Según los especialistas, este espacio funcionaba como un embalse que acumulaba el caudal mediante compuertas. Al mantenerse cerradas, el agua aumentaba su presión; cuando se abrían, liberaban un flujo con la fuerza suficiente para activar la maquinaria del molino.
Las investigaciones realizadas por el equipo de Arqueología de PROLIMA en el entorno del Arco del Puente han sacado a la luz nuevas evidencias relacionadas con el histórico molino de Aliaga.Además, los arqueólogos identificaron restos correspondientes a cuatro compuertas que formaban parte de este sistema. La evidencia recuperada ayuda a reconstruir con mayor precisión la ingeniería hidráulica empleada en la Lima de los primeros siglos del Virreinato y aporta nuevas pistas sobre las transformaciones que experimentó el molino a lo largo de su funcionamiento.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
Los arqueólogos identificaron restos correspondientes a cuatro compuertas que formaban parte de este sistema.Para Ernesto Olazo, coordinador de Arqueología de PROLIMA, estos hallazgos permiten comprender mejor las primeras soluciones tecnológicas desarrolladas en la ciudad. El especialista destacó que la identificación de nuevas bóvedas y estructuras hidráulicas amplía el conocimiento existente sobre el molino de Aliaga y sobre las capacidades de ingeniería alcanzadas durante la época virreinal.
Los descubrimientos también permiten contrastar la información contenida en documentos históricos con evidencias arqueológicas encontradas en el lugar, fortaleciendo las investigaciones sobre el desarrollo urbano de Lima.
Con cada nueva excavación, el subsuelo del Centro Histórico continúa revelando capítulos desconocidos de la ciudad. Los hallazgos recientes no solo enriquecen el conocimiento sobre el pasado limeño, sino que también contribuyen a los futuros proyectos de conservación y puesta en valor del patrimonio cultural de la capital.
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