El alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, creó el Grupo Especial de Inteligencia Municipal (GEIM) para combatir al crimen organizado en la ciudad. Un intento por emular al célebre Grupo Especial de Inteligencia (GEIN), aquel excepcional frente policial que capturó al cabecilla terrorista Abimael Guzmán en 1992 y desarticuló Sendero Luminoso. Eran otras épocas. A diferencia de este último, no queda claro qué hace el equipo creado por el burgomaestre; solo se conoce, por boca del mismo López Aliaga, que una de sus funciones es “chuponear” a los delincuentes.
Perú21 reveló las inteciones de la presidenta de ocultar su historial clínico. Gracias a testigo protegido, se confirma esta versión.
“Lo que hace la inteligencia municipal, con la autorización de la Policía es chuponearle la línea al delincuente, al extorsionador”, expresó la autoridad edil en enero pasado.
Pero lo que no dice el alcalde es que una municipalidad no tiene la facultad legal para conformar equipos de inteligencia y menos la de intervenir comunicaciones telefónicas. Esa es función de la Policía Nacional.
Y tampoco es cierto que la PNP autorice esas actividades. Solo un juez, a pedido del Ministerio Público, puede permitir la inteceptación de llamadas en medio de una investigación.
Un manto de opacidad cubre el verdadero propósito de este programa.
Secretismo sospechoso
“Vamos a lanzar el programa GEIM. Tenemos al general Baella, que ha sido general de la Dircote, jefe de Inteligencia de la Policía, justamente para poder intervenirle, chuponearle la línea al delincuente y llegar al origen de la llamada”, anunció López Aliaga.
El general de la Policía en situación de retiro José Baella Malca es el jefe de un grupo que, según contó, integran 10 expolicías, entre los que se encuentran antiguos integrantes de la Dirección Antidrogas (Dirandro), la Dirección contra el Terrorismo (Dircote) y miembros del GEIN.
En el grupo de inteligencia metropolitano reina el secretismo. Baella dijo a Perú21 que la identidad de los miembros del GEIM es reservada y que también es secreta la ubicación de la oficina, donde operan un software cuyo nombre no quiso compartir.
“Tenemos una oficina reservada donde está todo el personal. No te puedo decir los nombres porque son gente que está trabajando y tiene que cuidarse. Yo soy el que da la cara y no puedo divulgar quiénes son esas personas”, mencionó.
Evitó decir cómo fue la compra del software, si hubo concurso público, quién fue el proveedor, cuál fue su costo. Ni siquiera detalló cuánto presupuesto se le ha asignado al GEIM para desarrollarse.
Lo que no es secreto es que el general Baella ha cobrado S/86,000 a la Municipalidad de Lima por tres órdenes de servicio, facturadas entre octubre de 2024 y febrero de este año.
Según Baella, las declaraciones en que el alcalde asegura que el GEIM “chuponea” los teléfonos de los delincuentes son solo un “discurso político”; pero, cuando este diario le preguntó si intervenían teléfonos, al inicio intentó evadir la respuesta.
“Yo no te puedo decir si es verdad o mentira (que se chuponea), pregúntale al alcalde. Yo no chuponeo, eso está prohibido; no podemos cruzar la línea de la legalidad”, aseveró.
Si bien el general (r) no quiso decir dónde se encuentra su base de operaciones, este diario conoció que está localizada en la sede de la Gerencia de Seguridad Ciudadana, en la Vía de Evitamiento en el Rímac.
El método GEIM
El trabajo del GEIM, de acuerdo con Baella, empieza cuando las víctimas de las extorsiones llaman al 610-1010, línea exclusiva generada por la municipalidad para atender denuncias de este tipo.
En ese momento, los agentes de inteligencia municipal recogen los datos que les proporciona el ciudadano y los procesan en un software capaz de recopilar todo tipo de antecedentes de una persona con tan solo el número de teléfono.
“Podemos verificar a la gente que tiene WhatsApp, porque esa gente se mete a las redes y comparte con otras personas. Esa información es privilegiada. Le pueden tomar una foto y el software te puede decir dónde se tomó esa foto”, explicó.
Sin embargo, este software de inteligencia no solo recopila datos de fuente abierta. También tiene la capacidad de hurgar en la información que las entidades del Estado tienen de los ciudadanos.
Con todas las evidencias recogidas, el equipo ubica al sospechoso y una vez que la información recogida por el software es procesada por los agentes, se arma una carpeta y se traslada a la Policía para que ellos capturen a los delincuentes.
Si la información brindada por el denunciante lleva a la captura de un criminal, la Municipalidad de Lima le puede pagar una recompensa de S/10,000.
Orden de servicio de José Baella con la Municipalidad de Lima.
Orden de servicio de José Baella con la Municipalidad de Lima.
El software provee información tan sensible que debería estar en manos autorizadas. En el Portal de Transparencia de la comuna no figura la adquisición de ese material.
Hasta el momento, el GEIM ha armado 95 casos que han sido trasladados a las divisiones policiales correspondientes, señaló José Baella.
Incluso estarían recibiendo llamadas del interior del país para apoyar en la investigación de crímenes locales. Un motivo más para cuestionar que su posesión esté en manos de un municipio que solo abarca Lima metropolitana.
El trabajo del GEIM estaría avalado por un convenio entre la Municipalidad de Lima y el Ministerio del Interior que encabezó hasta hace poco Juan José Santiváñez. Así lo asegura Baella Malca. No obstante, no hay rastros del referido acuerdo.
El factor Santiváñez
La relación entre Santiváñez y Baella tiene larga data. Los fraternos lazos empezaron con el coronel (r) PNP Juan José Santiváñez Marín, el padre del exministro.
“Santiváñez hijo fue mi abogado en un caso que me negaron el ascenso hace mucho tiempo. Al papá lo conozco. Es un señor, un caballero que ha pertenecido a la Policía”, narró sentado en una de las bancas de la plaza de Armas de Lima.
La obsesión del general por resguardar su labor lo llevó a convocar el encuentro con Perú21 en un espacio público y no en su oficina. Tiene 64 años y su 1.90 metros no pasan desapercibidos. Estará retirado, pero aún piensa, camina y desconfía de todo, como cuando era un oficial activo.
A pesar de la relación cercana con los Santiváñez, Baella asegura que no habló con el entonces titular del Interior para conformar el equipo municipal.
Insiste en que el GEIM es su idea y que la presentó al alcalde López Aliaga. Este la aprobó y por eso él, como hombre de inteligencia y con pasado policial, lidera su implementación, aunque con una falta de transparencia evidente.
No rinden cuentas
El GEIM pertenece administrativamente a la Gerencia de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Lima, pero no le rinde cuentas.
“Yo no le respondo al gerente de Seguridad Ciudadana, yo me respondo a mí mismo. Es que en inteligencia se tiene que trabajar así, no tiene que saber mucha gente”, justificó Baella.
Solo López Aliaga y el teniente alcalde Renzo Reggiardo saben lo que hace esta unidad de inteligencia, aseveró.
Perú21 trató de comunicarse con Reggiardo, pero al cierre de esta nota, y pese a la insistencia, no se tuvo respuesta. El área de Prensa de la comuna tampoco respondió a las consultas formuladas.
El equipo de inteligencia del alcalde de Lima no solo se salta la fiscalización de la gerencia de la que dependen, sino que tampoco está supervisado por la Dirección de Inteligencia (DINI), el ente rector de la inteligencia nacional.
Renzo Reggiardo.
“Nosotros somos completamente independientes porque sabemos hacer nuestro trabajo. No necesitamos que alguien nos fiscalice o que alguien nos diga hasta acá nomás, porque no estamos haciendo nada ilegal”, agregó convencido.
Lo cierto es que hasta la DINI es fiscalizada por la Comisión de Inteligencia del Congreso y la Contraloría General de la República.
El exministro del Interior Mariano González explicó a este diario que la ley solo permite a la PNP realizar inteligencia en el país. Es decir, López Aliaga estaría incurriendo en estos momentos en ilegalidad.
“La Constitución estipula que el ente rector en materia de inteligencia es la DINI, además, hay un Sistema de Inteligencia Nacional. Cualquier iniciativa, por más interesante que sea, tiene que someterse siempre a la autorización legal, y el órgano rector (la DINI) tiene la obligación de pronunciarse”, comentó.
Asimismo, descartó que algún convenio puede facultar a los municipios a administrar sistemas de inteligencia. “Todo trabajo de inteligencia de cualquier órgano del Estado tiene que estar sujeto al Sistema Nacional de Inteligencia y el único ente rector es la DINI, que debe manifestarse sobre este tema”, argumentó González.
El secretismo con el que opera el GEIM deja más dudas que certezas sobre su verdadero uso. Más parece un caballito de batalla de campaña, pensando en las elecciones de 2026.
Lo curioso es que, a pesar de que lleva cinco meses funcionando, ninguna autoridad se ha preocupado por fiscalizar sus resultados. En democracia, la ciudadanía debe exigir transparencia y las autoridades demostrarla.