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El Niño ya pasa factura antes de llegar a su pico y pone en riesgo el agro

La creciente ola de calor está dañando la floración de cebolla, mango, papa y olivo, según Senamhi. Las nuevas autoridades del Ejecutivo, regionales y locales asumirán funciones justo en el pico de calor y lluvias previstas para fin de año.

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Medidas necesarias. El rendimiento del cultivo de mango disminuyó a 26% y el del arándano 25% durante El Niño Costero de 2023. Foto: Imagen generada con IA.
Fecha actualización:
04/07/2026 - 08:05
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Un mango en el desayuno, un puñado de arándanos en la avena, unas aceitunas en la ensalada: son productos que llegan a la mesa de los peruanos casi sin darnos cuenta. En 2023, el cultivo de todos estos productos cayó, y las proyecciones para este 2026 son aún más graves debido al Niño Costero.

Las altas temperaturas que se sienten en distintas zonas del país ya están dejando huellas visibles en el campo. Así lo confirmó Grinia Avalos, directora de Meteorología y Evaluación Ambiental Atmosférica de Senamhi, quien explicó que la unidad de agrometeorología de la institución ha identificado impactos concretos en cuatro cultivos: cebolla, mango, papa y olivo.

“Ya se perciben en nuestras curvas de monitoreo los cultivos de la cebolla, mango, papa, principalmente, y el olivo, son los que vienen experimentando impactos por las altas temperaturas en sus respectivas fases fenológicas”, explicó Avalos.

Según detalló, el problema no es solo que haga más calor, sino en qué etapa del ciclo de vida de la planta ocurre ese calor. Avalos explicó que un cultivo atraviesa distintas fases —brote, floración, formación del fruto y consolidación— y que el momento más sensible es la floración. “Las temperaturas altas durante la fase de floración sí generan impactos porque las flores se caen debido a las altas temperaturas. Por lo tanto, no hay flores, no hay frutos, y cae la producción”, señaló.

Sobre el agro, Miguel Alzamora, economista senior del IPE, confirmó que el riesgo identificado hasta ahora está en los rendimientos de los cultivos, en línea con lo ocurrido en los episodios de 2017 y 2023. Pero remarcó una diferencia clave: no todos los cultivos afectados tienen el mismo destino.

“Buena parte de los productos agrícolas que se ven afectados en la costa son de agroexportación, a diferencia de la sierra, sierra sur, que son más de mercado interno”, explicó. Esa distinción, dijo, será clave para entender el tipo de impacto que tendrá el actual episodio, según si el fenómeno golpea con más fuerza en la costa o si predominan las sequías en la sierra.

El mayor riesgo, de cara a los próximos meses, está en las zonas donde no hay más opción que esperar la lluvia. En la sierra centro y sur del país, el 68% de la superficie agrícola depende exclusivamente de las precipitaciones para regarse. En Puno, Pasco y Huánuco esa cifra supera el 90%. Ahí, un déficit de lluvias —como el que Senamhi no descarta para la selva y sierra norte hacia septiembre y octubre— marcará la diferencia entre la decisión de cosechar o no.

 

LO QUE SE VIENE

Senamhi confirma que no es una alerta pasajera: proyecta que el fenómeno se mantenga, con mayor probabilidad de magnitud moderada, hasta febrero de 2027, con un pico entre septiembre y octubre. Y en el Pacífico central, no descarta que el fenómeno alcance intensidad moderada hacia noviembre y diciembre de este año. Es decir, recién estamos en el inicio de un episodio que se extenderá varios meses más.

El organismo prevé que entre junio y octubre las temperaturas se mantengan entre normales y cálidas en gran parte del país, con incrementos de al menos 2 °C en promedio en la costa y la vertiente occidental, asociados a la persistencia de El Niño costero. 

El Niño costero ya está aquí, una vez más, y el primer lugar donde se notan sus efectos es en el mar. La pesca de anchoveta de esta primera temporada cayó 76% frente al promedio de los últimos cinco años, según el Instituto Peruano de Economía (IPE) — la señal más temprana y más dura de que el fenómeno, aunque recién empieza, ya está golpeando la industria peruana.

Para Miguel Alzamora, el golpe a la pesca de anchoveta no solo es el más temprano, sino que ya escaló. “La temporada se ha suspendido en varias oportunidades y ya ahorita cuenta con una suspensión como indefinida”, explicó.

Según cifras del INEI sobre la inflación de junio, una de las contribuciones más significativas al alza de precios del mes vino de dos especies muy consumidas en el país. “Especies como bonito y jurel incrementaron su precio por una menor oferta”, señaló Alzamora, y atribuyó ese comportamiento, al menos de forma transitoria, a las actuales condiciones climáticas.

El nuevo gobierno se encontrará con este problema social y debe tener desde ya una estrategia clara para afrontar una crisis de gran proporción. Nuevos gobernadores y alcaldes, en enero de 2027, deben llegar también con planes viables para afrontar El Niño.

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