Es un viejo conocido, pero desde hace algunos años el virus sincicial respiratorio (VSR) está cobrando nuevo protagonismo debido a la facilidad que tiene para camuflarse como un simple catarro en épocas frías.
La saturación hospitalaria, sobre todo en temporadas de baja temperatura en diversas partes del mundo, ha obligado a la comunidad médica a redefinirlo como una amenaza latente. No se trata solo de un virus infantil. Es el principal causante de la bronquiolitis en bebés y uno de los responsables de la creciente neumonía mortal en adultos mayores.
El objetivo es alertar a los diferentes establecimientos de salud públicos y privados, para que fortalezcan las acciones de vigilancia,
Entender su comportamiento, desde el primer estornudo hasta que aparecen las primeras dificultades para respirar, puede marcar la diferencia a la hora de elegir un manejo domiciliario y una urgencia hospitalaria vital.
Panorama general
A nivel global, el VSR sigue siendo una de las principales causas de muerte infantil posneonatal. Las estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y estudios recientes de 2025 arrojan cifras alarmantes. Cada año, este virus infeccioso causa alrededor de 100,000 muertes y más de 3.6 millones de hospitalizaciones de niños menores de cinco años en todo el mundo. Cerca de la mitad de las víctimas mortales son menores de seis meses.
La gran mayoría de las muertes por VSR en los lactantes —el 97 %— ocurre en los países de ingresos bajos y medianos, donde el acceso a la atención médica de apoyo, como el oxígeno o la hidratación, es limitado. En Europa o EE. UU. la mortalidad es baja, gracias al mejor equipamiento y mayor personal de salud.
Sin embargo, durante la última temporada invernal, el hemisferio norte reportó una presión hospitalaria alta que solo se alivió con la introducción masiva de la inmunización.
Vigilar los síntomas
El VSR es un virus tan infeccioso como engañoso. Su periodo de incubación es de cuatro a seis días y, en la mayoría de niños y adultos sanos, se disfraza de resfriado común.
Comienza con síntomas como congestión nasal, tos seca, estornudos, dolor de garganta leve y, a veces, fiebre. El punto de quiebre empieza cuando el virus muestra su verdadera cara en los grupos de riesgo. La infección desciende de las vías aéreas superiores (nariz/garganta) a las inferiores (bronquiolos y pulmones), provocando inflamación y acumulación de moco espeso que obstruye el paso del aire.
Grupos de riesgo. Las enfermedades preexistentes y las bajas defensas en adultos mayores y niños pequeños podrían convertirlos en víctimas del VSR.
En los lactantes, especialmente menores de seis meses, la anatomía les juega en contra, pues sus vías respiratorias son diminutas y se bloquean con facilidad. Los padres o cuidadores deben vigilar estos signos, que distinguen al VSR de un resfriado inofensivo:
- Trabajo respiratorio con esfuerzo. Es la señal más crítica y en el bebé se observa el hundimiento de la piel entre las costillas, llamado tiraje intercostal, o en el hueco del cuello al inhalar.
- Taquipnea. Se refiere a una respiración inusualmente rápida y superficial.
- Sibilancias. Suele provocar un silbido agudo audible al expulsar el aire o exhalar.
- Dificultad para alimentarse. El bebé se cansa al succionar porque no puede coordinar la respiración con la deglución. Si rechaza el alimento o se deshidrata, debe tratarse como una urgencia.
- Cianosis. Una coloración azulada alrededor de la boca o en las uñas es indicativo de falta de oxígeno.
Riesgo y complicaciones
El VSR no ataca a todos por igual. Su gravedad depende en buena medida de la llamada reserva fisiológica, que podría definirse como la capacidad del cuerpo para enfrentar y recuperarse de las enfermedades.
Teniendo en cuenta esta definición, los grupos de más riesgo son los bebés prematuros, que nacen con pulmones inmaduros y sin la transferencia completa de anticuerpos maternos. Los niños con comorbilidades como cardiopatías congénitas o enfermedades neuromusculares también están en riesgo máximo. A ellos se suman los adultos mayores, un grupo a menudo olvidado, pero cuyo sistema inmune y condiciones preexistentes los convierten en potenciales víctimas del VSR, que podría desencadenar neumonías graves con resultados fatales.
Cuando el virus gana terreno y no se logra contener en la nariz y garganta, surgen dos cuadros clínicos principales: la bronquiolitis y la neumonía viral. La primera es la complicación más común entre los lactantes. Los bronquiolos, ramificaciones más finas de los pulmones, se inflaman y se llenan de moco, causando dificultades para exhalar e insuficiencia respiratoria. La neumonía viral, por su lado, ataca los alvéolos llenándolos de fluido. Es peligrosa tanto en bebés como en ancianos y a menudo requiere oxígeno suplementario o ventilación mecánica.
Inmunización y prevención
Actualmente, existen dos estrategias que marcan el camino de la prevención contra el VSR:
- Protección desde el vientre: La vacunación materna es la forma más natural de proteger al bebé, pues la madre transfiere las defensas a través de la placenta.
Estas vacunas se administran comúnmente a mujeres embarazadas entre las semanas 32 y 36 de gestación. Con ella, la gestante genera anticuerpos que pasan al feto. El bebé, entonces, ya nace eficazmente protegido contra el virus y lo estará durante sus primeros seis meses de vida, que es el periodo con mayor riesgo de mortalidad.
- Inmunización con anticuerpos monoclonales. Es el escudo inmediato y directo al bebé cuyas madres no se vacunaron o que necesitan protección extra. El anticuerpo se llama Nirsevimab y —a diferencia del antiguo Palivizumab— se aplica al bebé en una sola dosis, normalmente al nacer.
Aunque estas opciones no están disponibles en todos los países, algunos como España y Chile han reportado caídas drásticas en hospitalizaciones infantiles tras sendas campañas de inmunización masiva en 2024.
Por ello, saber prevenir el contagio de este y otros virus en casa sigue siendo primordial. La primera recomendación es cortar la cadena de contagio en el hogar, especialmente si hay hermanos mayores en edad escolar, los principales transmisores.
Agua y jabón o alcohol gel antes de tocar al bebé debe ser una regla de oro. Si alguien en casa tiene síntomas de resfriado, debe usar mascarilla cerca del bebé y evitar besarlo. Abrir las ventanas por 10 minutos varias veces al día también podría reducir el riesgo drásticamente.
“En el Perú la recomendación para que las gestantes se vacunen contra el VSR es entre la semana 28 y 36”
Claudia Namizato, Ginecóloga y miembro del Comité Consultivo de Inmunizaciones del Minsa
Namizato. Para la ginecóloga, la información del por qué son importantes las vacunas debe darse en el idioma o dialecto de las mujeres y de manera simple y transparente.
Las vacunas son una de las estrategias que han logrado salvar vidas a lo largo de la historia. En el caso de las gestantes, adquiere mucha importancia para darle protección al bebé, pues este al nacer y hasta los primeros seis meses es muy vulnerable a diversas enfermedades infecciosas que podrían comprometer seriamente su salud e incluso ocasionarle la muerte. Sobre este importante tema charlamos con la doctora Claudia Namizato, ginecóloga y miembro del Comité Consultivo de Inmunizaciones del Ministerio de Salud (Minsa), quien comenta el caso de la vacuna contra el virus sincicial respiratorio (VSR) en Perú: por equidad, esperamos que el Estado pueda incluirla dentro del programa nacional de manera accesible y gratuita para todas las gestantes, y así dar esta buena noticia al país.
¿Qué infecciones respiratorias o enfermedades se pueden prevenir con la vacunación materna?
Tenemos la tos ferina o tos convulsiva, que actualmente se encuentra con un brote histórico en el Perú; las infecciones contra la influenza, contra el COVID y una última, nueva, es la vacuna contra el virus sincicial respiratorio (VSR). Vacunando a nuestras embarazadas podemos proteger a los bebés, sobre todo en los primeros seis meses de vida.
¿Qué es el VSR y cuáles son sus síntomas?
El virus sincicial respiratorio es una enfermedad infecciosa altamente contagiosa, en la que sobre todo los bebés menores de un año, entre tres y seis meses, tienen cuadros de bronquitis o neumonía. Muchos de ellos requieren hospitalización, incluso podrían llegar a cuidados intensivos, y puede ser potencialmente letal para estos bebés.
¿A partir de las cuántas semanas de gestación se pueden recibir vacunas?
En general pueden recibirse en cualquier trimestre. Por ejemplo, la vacuna contra la influenza se puede dar desde el primer trimestre. Pero la estrategia, dependiendo de la enfermedad, es en qué semana se recomienda a las embarazadas vacunarse. En el caso del VSR es hacia el segundo o tercer trimestre. En Perú la recomendación para que se vacunen contra el VSR es entre la semana 28 y 36. Se puede vacunar pasada la semana 36, pero hay que tener en cuenta que, para que la vacuna genere la producción de anticuerpos en la gestante y estos pasen a los bebés intraútero, tienen que pasar por lo menos dos semanas. Por lo tanto, si muchas embarazadas pueden dar a luz con 37 o 38 semanas, el límite de 36 semanas es para dar tiempo a que pasen los anticuerpos al bebé.
¿Cuáles son las vacunas que las embarazadas pueden recibir?
Las vacunas del Programa Nacional de Vacunación que son gratuitas para todas las gestantes en nuestro país son el Tdap —que es contra la tos convulsiva o tos ferina—, contra la influenza, la hepatitis B, tétanos, COVID, y esperamos que próximamente se pueda incluir la vacuna del VSR, que ya está en el país.
¿Qué factores dificultan que las gestantes puedan acceder a vacunarse?
El problema es multifactorial. Primero está nuestra geografía, que es bastante diversa, accidentada en algunos lugares, que hace difícil llegar a las brigadas de vacunación. Luego están los temas políticos, presupuestales, de programación de la compra de las vacunas. El de la información a nuestros colegas, a los ginecólogos, médicos comunitarios, para que tengan la información correcta para proteger a los recién nacidos de enfermedades frecuentes y graves. Primero se informa al personal de salud y luego a la población; hay un compromiso desde los profesionales de salud para transmitir que existe la vacuna, que está disponible y que confíen en ella.
¿Cuáles son las preocupaciones que tienen las gestantes a la hora de vacunarse?
Una gestante lo que más quiere es proteger al bebé que se está formando dentro de ella. Entonces, a veces tienen temor de consumir cualquier medicación o alimento por el efecto que puedan producir en sus bebés. Mucho más, una vacuna. El temor es que pueda haber alguna complicación, malformaciones congénitas, de que el bebé sea prematuro, de que se complique su misma gestación con preeclampsia, por ejemplo. Pero está demostrado que las vacunas que se recomiendan para las gestantes ofrecen garantías de seguridad.
¿Qué papel juega la educación prenatal en la toma de decisiones informadas sobre la vacunación?
Es fundamental empoderar a nuestras gestantes a todo nivel y en todos los sectores; darles información basada en evidencia y no en temores infundados, mitos o creencias. Considero que debe ser un rol del Estado proporcionar esta información veraz para que tomen una decisión. La información de por qué son importantes las vacunas, cuáles son los riesgos y beneficios al acceder a ellas debe ser dada en su dialecto, en su idioma, y de manera simple y transparente.
¿Qué se está haciendo para monitorear y evaluar la efectividad de las vacunas en las gestantes y sus bebés?
En todo el mundo existen programas muy sólidos que hacen seguimientos a lo largo de todos los años. Por ejemplo, sobre esta última vacuna del VSR ya han salido muchos estudios de efectividad controlados en personas elegidas. Este año hay publicaciones dentro de programas nacionales. Hay varios países en el mundo, uno de ellos es Argentina, que ha vacunado desde el 2024 contra el VSR con alta cobertura, lo que ha permitido recabar información sobre la efectividad estudiando el efecto de las vacunas en la temporada invernal, que es cuando en ese país se dan los casos de este virus. Pero también se siguen estudiando la seguridad y los efectos adversos asociados a la vacuna.
¿Dónde se pueden recibir estas vacunas?
Las vacunas dentro del Programa Nacional de Vacunación están disponibles en todos los centros de salud del Ministerio de Salud y de Essalud, en las instituciones privadas, tanto en Lima como en todo el resto del país. Actualmente, la vacuna del VSR solo está en instituciones privadas, como centros de vacunación y clínicas.
Mayor incidencia en niños: el 39.1% de los casos de virus respiratorios en Perú corresponden al VSR
El virus sincicial respiratorio (VSR) es hoy una de las primeras causas de neumonía vírica pediátrica en el mundo. En Perú, estadísticas del Minsa confirman más de 2,000 niños hospitalizados por este virus.
Cuidado. La mayoría de niños menores de dos años ha contraído el VSR. Los más vulnerables son los bebés menores de seis meses.
Es probable que la mayoría de los niños menores de dos años haya contraído, sin que sus padres lo sepan, el virus sincicial respiratorio (VSR). Para casi todos ellos no pasó de ser un resfriado más. Pero para el grupo más vulnerable, aquellos bebés prematuros o con cardiopatías, el VSR puede ser más que una molestia pasajera, pues podría significar un diagnóstico de neumonía, el ingreso a UCI o hasta la muerte.
Aunque no es fácil distinguir el VSR de un simple resfrío, el doctor Javier Ferreyros, médico pediatra y miembro de la Sociedad Peruana de Pediatría, recomienda estar atentos a las señales de alerta, sobre todo en los bebés menores de seis meses: dificultad y agitación al respirar, fiebre que persiste más de tres días, silbidos en el pecho. “En estos casos es mejor hacerlo ver. Si es que tiene dolor en alguna parte del cuerpo, eso no es un resfrío (...) el VSR es la causa más común de hospitalizaciones de niños con problemas respiratorios, bronquiolitis o incluso neumonías”, asegura.
Casos en Perú
En nuestro país, según el Ministerio de Salud (Minsa), hasta la semana epidemiológica 47 en Perú, es decir, al término del sábado 22 de noviembre de 2025, se han notificado 10,312 casos confirmados de personas afectadas por virus respiratorios a nivel nacional. De ellos 4,034 corresponden al VSR. Es decir, que casi el 40% de los casos reportados por virus respiratorios han sido provocados por el VSR.
De estos, más de 4,000 casos confirmados hasta la fecha, 3,631 —el 90%— han afectado a niños menores. La cifra de hospitalizados dentro de este rango de edad ya ha alcanzado los 2,187 pacientes y, lamentablemente, 16 de ellos fallecieron.
Medidas de prevención
Para combatir el VSR, la vacunación materna es la mejor estrategia. Se recomienda la inmunización de la gestante mediante una dosis única de la vacuna, hasta la semana 36 del embarazo, para prevenir la enfermedad en los bebés.
Al respecto, el médico pediatra Ferreyros sostiene que “si vacunamos a las mamás contra el VSR, ellas se protegen a sí mismas produciendo anticuerpos contra este virus y, además, estos anticuerpos al cruzar la placenta llegan al bebé y lo van a proteger durante los primeros meses”.
Es durante esta etapa que el VSR puede ser más letal, sobre todo porque no existen medicamentos para eliminarlo. “Son los bebés menores de seis meses los más afectados y quienes terminan hospitalizados o en cuidados intensivos. Pero también pueden adquirir el VSR niños más grandes con una bronquiolitis, una enfermedad en donde se inflaman los bronquios más pequeñitos y el pecho se cierra, comienza a silbar y respiran con dificultad”, apunta el especialista.
En Latinoamérica, países como Argentina, México, Brasil y, recientemente, Colombia han incorporado estas vacunas a sus respectivos programas nacionales de inmunización públicos de manera gratuita. “Siempre he mencionado que ojalá el Estado incorpore pronto la vacuna contra el VSR al esquema de vacunas en la gestante”, añade Ferreyros, resaltando la necesidad de esta inmunización a favor de los bebés más pequeños.
Los expertos recomiendan lavado de manos frecuente y limpieza de superficies y juguetes, así como evitar que personas resfriadas se acerquen a los bebés y, si es inevitable, usar mascarillas. La lactancia materna es otra medida que refuerza el sistema inmune del infante ante el acecho de un virus que año tras año cobra víctimas inocentes.
* Material dirigido al público en general y validado por el Departamento Médico de Pfizer. El contenido de este material está destinado únicamente para fines educativos y no reemplaza el diagnóstico de su médico tratante.