La disyuntiva de la segunda vuelta es entre dos formas de ver el país.
Efectivamente, es una disyunción fuerte y dramática, como tantas otras. Pero que veo con un poco más de optimismo o, si queremos expresarlo mejor, un poquito menos de pesimismo que en otras ocasiones.
¿Hay un aprendizaje del electorado?
Tiene que haber existido un escarmiento en un sector del electorado la última vez que o no fueron a votar o votaron blanco o viciado o votaron por Castillo. Eso me imagino que va a hacer que el resultado no sea como el de la vez anterior. La vez anterior Castillo terminó ganando por 0.2%, cuarenta y cuatro mil trescientos o cuatrocientos y tantos votos, ya no recuerdo, que es poco. Si uno piensa que esta vez la situación de Sánchez frente a la señora Fujimori es menos conveniente que la que tenía Castillo frente a ella misma, entonces se puede pensar que el resultado va a ser distinto. Ese resultado, el que yo llamo distinto, que es el que pudiera significar que gane la señora Fujimori, no está exento de problemas, por supuesto.
Por supuesto…
Uno tiene las reservas que ha tenido siempre respecto del fujimorismo, de Fuerza Popular y de la propia señora Fujimori. Pero, como tú dices, esta es una disyuntiva. Y no precisamente hamletiana. ¿Qué es lo que menos nocivo va a resultar?, me parece muy claro.
Siempre se puede elegir entre dos males.
Claro. La segunda vuelta es una forma de llevar a la gente a votar a regañadientes. ¿Cuántos votos obtuvo Fuerza Popular en la primera vuelta? 17.1%. ¿Cuántos votos obtuvo Sánchez? 12%. Hay un montón de gente que no votó por ellos. Sumados no llegan al 30%. Hay un 70% de la población electoral que no votó por ellos. Dejemos de lado a los que no fueron a votar. Toda esa gente votará a regañadientes.
Si bien no hay endose, algunos excandidatos ya han tomado partido. Y parece que parte de su público también.
Yo no creo que algunos tomen partido. En el fondo, es irrelevante. En el pellejo de los dos candidatos que subsisten en la competencia, uno no apela a los candidatos que quedaron en el camino, apela a sus bolsones de electores. Les tienes que hablar a quienes votaron por…, qué se yo, Carlos Álvarez. No a Carlos Álvarez. Entonces, tienes que ver qué cosa es lo que hacía que se sintieran atraídos a votar por Carlos Álvarez y ofrecerles justamente aquello.
Según la matriz de transferencia de la última encuesta de Ipsos, hay un bolsón del electorado de Álvarez que, ubicándose a la derecha, podría inclinarse hacia Keiko Fujimori, y aún no lo ha hecho.
Ya que estamos en ese capítulo, ¿qué cosa ofreció Carlos Álvarez? Sobre todo, asuntos de seguridad que no podía cumplir, pero eso es lo que atrajo a la gente. Pena de muerte, salir del Pacto de San José de Costa Rica… Entonces, si uno de los candidatos le hace a los electores de Álvarez una oferta que les llene el ojo en ese rubro, me imagino que conseguirá sus votos. Y me imagino que en ese esfuerzo debe estar la señora Fujimori. Puestos en la disyunción de quién ofrece de manera más verosímil un enfrentamiento al problema de la seguridad, yo creo que la señora Fujimori. El otro candidato está asociado a las economías ilegales, que son las que financian el crimen, tiene a Antauro Humala metido hasta la médula, y entonces eso puede ser un asunto que, para ese electorado de Carlos Álvarez específicamente, no resulte atractivo.
¿Cuánto podrían influir los jales como Manuel Rodríguez Cuadros y Pedro Francke en el público limeño más centrista?
Con todas las observaciones que uno tiene para cada uno de ellos, algo de votos le conseguirán. Pero Francke ha dicho lo que ha dicho a propósito de Antauro y lo ha puesto en un disparadero a Sánchez. Ha dicho: “Si él entra al equipo, yo salgo”. Si él entra… ¡Ya entró! Sánchez lo dijo clarísimamente en el mitin, me parece que fue el 8 de abril, dijo: “La lucha contra el crimen va a estar en manos del mayor Antauro Humala…”. Qué más. Qué otra vuelta quiere darle al asunto. Es una frase que no puede ser sacada de contexto. Eso es una sentencia que tiene principio, fin y sentido unívoco. Y lo otro es lo del BCR de Julio Velarde. Sánchez dijo: “Usted es una vergüenza, lo vamos a despachar el primer día que lleguemos al poder por la manera como ha manejado el litio…”. Cuando el litio debería tener otra función en este contexto. Eso no puede ser barrido debajo de la alfombra. Y Francke se ha manifestado contra eso. Entonces, ¿cómo haces? Para manejar bien la escopeta de dos cañones hay que ser aprista.
Hablando del APRA, Alan García puso a Julio Velarde como un seguro y una muestra de que había cambiado. ¿Keiko tendría que buscar figuras afines?
Está buscando ciertamente. Yo veo, sobre todo, a sus dos candidatos a la vicepresidencia insistiendo mucho en la posibilidad de encontrar coincidencias con Jorge Nieto y el Partido del Buen Gobierno, que tuvo un voto y tiene presencia importante en el Congreso. Creo que ese es un esfuerzo deliberado y acordado en el comando de Fuerza Popular. Y, de hecho, en la encuesta de Ipsos, cuando hacen matrices de votos, un tercio del voto de Nieto iría por Fuerza Popular, un tercio iría por Sánchez y hay un tercio en la nebulosa. Es ese tercio en la nebulosa el que quieren.
El caso de Rafael López Aliaga es particular. Ha dicho varias cosas distintas…
Y las seguirá diciendo.
Primero dijo no al comunismo y no a votar nulo. Pero tampoco va a conversar con Keiko.
Sí. Si le dice a sus electores: “No voten en blanco, no voten viciado y no favorezcan al comunismo”, uno va tachando opciones, y ¿qué cosa es lo que queda? Lo que pasa es que, reducido a ese último casillero que él no quiere mencionar, se le revuelven los rencores y dice: “No, de ninguna manera”. Pero tengo la impresión de que lo que le está sucediendo es que se está quedando solo aun dentro de los cuarteles de Renovación Popular. Entonces, tiene que contemporizar con sus partidarios, porque lo acompañan en el delirio hasta cierto punto. Y después de eso, sobre todo conforme se acerca el 7 de junio, dicen: “Bueno ya, ya estuvo bueno, y ahora vamos a ponernos serios”.
Quizás en unos años veremos la foto de López Aliaga amistándose con Keiko, como con PPK. ¿López Aliaga es el Keiko de 2016, por la rabieta?
Hay elementos. Tiene una bancada importante, aunque ciertamente no tan importante como los 73 congresistas que tenía Keiko en 2016. Y hay una contrariedad furiosa contra el próximo, contra el que siente que está ocupando el sitio que le correspondería. Pero, en la primera vuelta aquella, Keiko sacó treinta y tantos por ciento, y PPK sacó 19 o 20%. Ahora Keiko ha sacado 17%, que es poquitito, pero más que el 11.9% de López Aliaga. Todo dependerá de si López Aliaga tiene un futuro político o no. Y un futuro político se consigue actuando con alguna serenidad y seriedad. No parecen ser ninguna de esas virtudes las que más lo adornan.
El riesgo de quedarse solo es real. Hay congresistas de Renovación Popular cercanos al fujimorismo.
Tienen un pasado fujimorista Lourdes Alcorta, Absalón Vásquez si entra en lugar de él.
Calisto Giampietri fue edecán durante los 90.
Esos congresistas sentados en el Senado y en la Cámara de Diputados van a tener una tendencia a estar cerca de Fuerza Popular en el gobierno o en la oposición. Quizás Norma Yarrow permanezca en la escisión ultra hasta el final.
¿Le convendría juramentar?
Ya después de todo lo que ha dicho… Pero bueno, no sería la primera vez que dice algo y luego actúa en sentido contrario. Dijo: “Yo no voy a ser candidato y mi palabra vale oro”. Y bueno, resultó que no era oro, sino pirita.
“ANTAURO ES EL VENENO”
¿Cómo plantearán los debates ambos partidos?
En el debate de los técnicos, salen a la cancha y la ventaja es de Fuerza Popular. Por montones de razones, pero fundamentalmente la económica. Si tienes a Luis Carranza, que es posible que sea el que lleve la voz cantante, ¿contra quién? Este discurso de cómo el modelo económico nos ha empobrecido y ha aumentado las diferencias es falso. Ya se ha demostrado. Hay un documento publicado por Iván Alonso, doctor en Economía, que habla sobre la prosperidad que hemos conseguido en los últimos 30 años en rubros específicos: salud, educación, supervivencia, aparte del aspecto netamente económico. Y después Iván ha escrito también sobre las diferencias entre los más pobres y los más ricos. Eso también se ha reducido en el país. Entonces, ese discurso se puede llevar adelante en la plaza pública con eslóganes populistas o demagógicos, pero hacer lo mismo en un debate es más difícil. No dudo de que eso es lo que tratarán de hacer los que lleven la voz de Juntos por el Perú al debate. Pero, como digo, es anticlimático hacerlo en ese contexto. El debate presidencial propiamente dicho lo imagino más político y con más espacio para aquello. Pero también lo anticipo con un Sánchez exacerbado y una señora Fujimori jugando más bien a ser la persona ecuánime, diciendo: “Bueno, usted dice eso”… Y buscando un par de pliegues o de flancos para colocar lo que tiene que colocar, que es que con este señor tenemos un problema que puede desatar la pira de la inflación otra vez por las cosas que dice sobre el BCR, que no sabe para qué sirve. Y Antauro es el veneno.
¿Hay victimismo? A veces la gente simpatiza con el menos preparado, sobre todo frente a rivales muy preparados, como le pasó a Mario Vargas Llosa.
Sí, puede haber una sintonía de parte de quienes se sienten marginados de la instrucción de posgrado o superior. Y por una especie de resentimiento terminan identificándose por el que peor habla. Puede ser. Pero estamos hablando de una elección que, creo yo, se va a definir en los márgenes. Entonces, el asunto es: en el costo-beneficio, ¿qué cosa pesa más cuando tienes un debate de esta naturaleza?
¿Se esperan anuncios de impacto? ¿Golpes de efecto? Recuerdo el canon directo.
Sí, de todas maneras. El aumento del sueldo mínimo ya lo jugó Sánchez, pero va a tener que resolver el problema de las cosas que ha dicho Francke sobre Antauro Humala. No veo cómo estar con una cosa y la otra al mismo tiempo.
¿Cómo traducir esa verdad racional del modelo a un lenguaje emotivo? El voto es emocional.
Es emocional. Por supuesto. Ignorar que hay un ingrediente, y quizás el más importante, de naturaleza emocional, emotiva, en el voto es absurdo. Por supuesto. Yo creo que la gente en el Perú muchas veces vota por las opciones radicales y antisistema no porque crea que realmente ese candidato o candidata, una vez en el poder, vaya a operar los cambios que necesita. Sabe que con el tiempo se va a convertir en aquello que ahora repudia. Pero es una manera de, por ese día, sentirse poderosos y hacerles sentir a quienes han ostentado el poder de la manera en que lo han ostentado hasta ese momento…
¿Una revancha…?
Qué cosa más emotiva que esa. Si hay el elemento de “con esto te sacudo a ti que estás en el poder en este momento”.
Para la izquierda, la palabra crea la realidad. Es pensamiento mágico. Es la nueva Constitución.
Ah, claro, todo el mundo tiene derecho a una vivienda decente, lo escribe en la Constitución y comienzan a brotar las viviendas de la tierra. Eso es una flagrante mentira. Todo el mundo tiene derecho a una motocicleta con dos escapes. ¿Y quién financia la motocicleta?
Además de que muchos de estos derechos ya están escritos en la actual Constitución.
Lo que quieren cambiar quienes predican el cambio de Constitución son dos cosas. Persiguen cambiar el capítulo económico para poder hacer petroperús y subsidios, todas estas cosas que permiten corrupción. Allí donde se coloca peaje, ahí hay una posibilidad enorme de corromper. Y, por otro lado, lo que quieren cambiar es el capítulo que dice cómo está distribuido el poder. Lo que quieren es tener un régimen que se parezca más al de Venezuela o al de Cuba o al de Nicaragua. Concentrar poder y quitar los pesos y contrapesos.
DÚO. “Antauro ya dejó de ser una ventaja; es todo lo contrario”, dice Ghibellini.
“Sánchez no puede deshacerse de Antauro porque ya la foto es clarísima”
Para un público, esconden a Antauro. Pero hay otro público que no lo ve mal, según Ipsos. El dilema de Sánchez es tenerlo o no tenerlo, pero ahí está.
Sánchez no puede deshacerse de él (Antauro) porque ya la foto es clarísima. La concurrencia de Sánchez a la, vamos a decirlo entre comillas, “celebración” del ‘Andahuaylazo’ es una barbaridad. Es imborrable. Allí están las fotos y el discurso. Ahí están las tonterías que está diciendo ahora, como que “no hay que ser más papista que el papa”… Pero el dilema que mencionas es cierto. El problema de Sánchez es que aquello que probablemente lo llevó a la segunda vuelta, que es el apoyo de los antauristas más el de la gente de Castillo, puede ser precisamente aquello que le impida ser exitoso en la segunda vuelta. Es una paradoja. Con esto llego a la segunda vuelta, pero esto conspira contra mis posibilidades de ganar en la segunda vuelta, porque lo que tengo que hacer es ampliar el electorado. Y yo tengo la impresión de que el sombrero chotano ya agotó su combustible político electoral o tiene marginalmente algo más que crecer. Y Antauro ya dejó de ser una ventaja; es todo lo contrario. Ustedes han publicado la encuesta de Ipsos donde 41% lo ve como aliado y 66% dice que sería un problema.