La polémica en torno al cuestionario del próximo Censo Nacional 2025 sigue escalando.
La investigación de Perú21, que reveló la pretensión de ubicar en la categoría de “otro” la autoidentificación étnica “mestizo” y “blanco” ha provocado que congresistas de diversas bancadas pidan explicaciones al Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) sobre los criterios detrás de este cambio en la ficha censal.
El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) pretende relegar a la subcategoría de “otros” la autoidentificación étnica de “mestizo” y “blanco” de las opciones de respuesta en el próximo censo nacional. Una decisión que refleja carga ideológica y la injerencia de organizaciones que buscan alterar un proceso estadístico que debe brindar información demográfica precisa de todo un país.
CONSECUENCIAS GRAVES
Para los legisladores Alejandro Cavero y Ed Málaga, esta modificación plantea riesgos importantes.
Cavero, de Avanza País, destacó que la desaparición de estas autodefiniciones podría estar siendo impulsada por “intereses ideológicos” que no responden a la realidad social del país. “El censo debe reflejar la verdad objetiva, no ser una herramienta para que ciertos grupos busquen manipular las estadísticas en su beneficio”, sostuvo. Añadió que, si el INEI no justifica de manera clara estos cambios, “debería responder ante el Congreso”.
Por su parte, Málaga expresó su preocupación sobre la confiabilidad de los datos censales, al considerar que la autoidentificación étnica es una herramienta subjetiva que puede comprometer las políticas públicas. “Si los datos no son fiables, las decisiones en áreas críticas como salud y educación se basarán en información errónea”, alertó.
El presidente de la Asociación Peruana de Empresas de Inteligencia de Mercado detalló las implicancias de las modificaciones propuestas por el INEI.
Según Málaga, este tipo de cambios abre la puerta a “agendas políticas y divisorias”, lo que podría afectar la distribución de recursos y exacerbar la polarización social.
Alejandro Muñante, de Renovación Popular, también se unió a las críticas y advirtió en sus redes sociales que no permitirá que los recursos públicos se utilicen para “politizar un estudio que, en lugar de integrarnos, solo generaría división y más negociados para las ONG”.
Este reclamo refleja el temor de que el censo se convierta en un instrumento para promover intereses específicos.
El fundador del Centro Wiñaq expresó su preocupación por las modificaciones que pretende hacer el INEI.
MEDIDAS DESDE EL CONGRESO
Los tres congresistas coincidieron en que el Legislativo debe tomar un rol activo para asegurar que el Censo 2025 sea imparcial y objetivo.
Alejandro Cavero envió un oficio formal al INEI para solicitar explicaciones detalladas sobre los cambios y asegurar que el censo se realice de manera objetiva y sin influencias ideológicas.
El parlamentario planteó que, en caso de confirmarse los cambios sin una justificación sólida ni respuesta formal, se debería considerar la renuncia del jefe del instituto.
Málaga, por su parte, subrayó la necesidad de exigir explicaciones detalladas sobre los criterios científicos detrás de las modificaciones al cuestionario.
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