La última encuesta de Ipsos para Perú21 constituye una bocanada de aire fresco para la atribulada política peruana. Luego de una caótica década con ocho presidentes, una confusa elección con 35 candidatos presidenciales y una polarizada segunda vuelta que se definió por menos de 50,000 votos, el Perú llega al cambio de mando con la mejor disposición posible: un sorprendente 71% cree que Keiko Fujimori “merece una oportunidad”.
Esta disposición de la ciudadanía a darle el beneficio de la duda no está exenta de inquietudes. El 39% de los entrevistados ve con preocupación su elección, mientras 37% la ve con optimismo. Inquietudes que pueden provenir tanto del comportamiento pasado de Fuerza Popular y de la propia Fujimori como del desafío que representará gobernar con un Parlamento donde su partido contará con solo 22 de 60 senadores y 41 diputados de 130.
La presidenta electa debe ser consciente de que su apoyo popular dependerá en gran medida de su desempeño en el frente de la seguridad ciudadana y en el de la lucha contra la corrupción. Son los dos problemas que más preocupan a la población y que esperan que ella aborde con mayor detenimiento en su mensaje del 28 de julio. Además, también quisieran escuchar sus planes para mejorar la salud y la educación, y reducir la pobreza.
En cambio, propuestas para promover la inversión o hacer reformas políticas no despiertan mayor interés en la población. No debería, pues, incurrir en el error que cometió Pedro Pablo Kuczynski en su discurso de asunción en 2016, que priorizó el desarrollo de su visión económica, o el que cometió Pedro Castillo en 2021, que priorizó su visión política.
El sector empresarial se encuentra especialmente entusiasta con el nuevo gobierno. De acuerdo con una encuesta que efectuó Ipsos para Semana Económica entre gerentes generales al conocerse la elección de Fujimori, 86% se declaró optimista con las perspectivas para los próximos 12 meses. Sin embargo, ellos también indican que su mayor prioridad debe ser combatir la inseguridad y el crimen organizado. Naturalmente, esperan medidas para acelerar el crecimiento económico, pero entienden que eso depende tanto del debutante gabinete ministerial como del nuevo Poder Legislativo.
Al finalizar el gobierno de Keiko Fujimori, 42% de los peruanos cree que el país estará mejor y solo 18% que estará peor. Es una expectativa razonable. Hace 5 años el Perú eligió a un presidente que duró 16 meses, cuando cayó luego de varios escándalos de corrupción y un intento de golpe de Estado. En ese caótico periodo tuvo 78 ministros, es decir, juramentó un ministro cada seis días. Su vicepresidenta y los congresistas que la sucedieron como gobernantes interinos siguieron por el mismo camino de deterioro de la gestión pública.
Si la presidenta electa se enfoca en mejorar la seguridad ciudadana, si nombra funcionarios competentes y honestos para mejorar los servicios públicos y si logra destrabar inversiones generadoras de empleo, el Perú puede ser un país mucho mejor dentro de cinco años.