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Tienen todavía la conciencia de otorgarse medallas

“Pretenden reescribir la historia de una realidad objetiva que debería servir más bien de lecciones aprendidas para que nuestra sociedad no vuelva a caer en este espiral de violencia”.

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rixhar
Tienen todavía la conciencia de otorgarse medallas.
Fecha actualización:
16/07/2026 - 07:04
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En el colmo de la desfachatez, ayer en el Congreso y en las instalaciones de la FAP, se condecoró a dos congresistas impresentables, que el único mérito que han tenido ha sido el escándalo y la deshonra. Y en uno de los casos, hasta tiene sindicaciones de delitos graves de corrupción y de violación sexual, que degradan el honor que significa obtener esas medallas que entregan estas instituciones.

En el Congreso, contra viento y marea, pero a escondidas, tras bambalinas, la actual Mesa Directiva, presidida por Rospigliosi, le entregó la medalla de Honor, en el grado de Gran Cruz, a José Jeri, el presidente sustituto que este mismo Congreso defenestró por el escándalo de corrupción con supuestos empresarios chinos de dudosa reputación, a los que atendía a domicilio.

En el caso de Rospigliosi, durante todos estos meses que sustituyó al difunto Nano Guerra, se ha dedicado a promover leyes inconstitucionales que claramente contravienen el ordenamiento jurídico nacional e internacional, en casos tan sensibles como los de derechos humanos, donde se tiene definido por consenso a nivel mundial la condena drástica a los violadores de DD.HH.; pero él se ha dedicado a buscar impunidad a estos crímenes, llegando al extremo de modificar la tipificación de los delitos de lesa humanidad.

Supuestamente, sus motivaciones son la defensa de policías y militares que están siendo procesados por estos delitos graves, en casos evidenciados y documentados de violaciones flagrantes a los DD. HH., justamente en el periodo del terrorismo, donde también algunos malos policías y militares cometieron crímenes execrables que es imposible negar.

Pretenden reescribir la historia de una realidad objetiva que debería servir más bien de lecciones aprendidas para que nuestra sociedad no vuelva a caer en este espiral de violencia. Denunciar a un policía o militar que cometió estos delitos no te hace ser terrorista y tantos otros calificativos que utilizan para desacreditar; al contrario, lo que se busca es justicia y para ello es importante generar memoria, reparaciones y resarcimiento para las víctimas y sus deudos, es un sentido elemental de justicia.

Ahora Rospigliosi es condecorado en la FAP, con la Medalla al Mérito “Mayor General FAP Armando Revoredo Iglesias”, como si hubiera contribuido con sus acciones un destacable servicio a la patria; cuando más bien es todo lo contrario y, al igual que Jerí, lo único que demuestran es que han sido autoridades de baja estofa, una vergüenza nacional.

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