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Por un milímetro

"Así nos ha dejado esta elección, sacando grandes conclusiones de pequeños eventos. En mi opinión, todo se redujo, una vez más al voto extranjero". 

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Columna de Andrés Chaves.
Fecha actualización:
30/06/2026 - 07:00
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Nunca se gana una maratón por menos de un segundo, en la mayoría, el campeón le saca a su rival más cercano unos cuantos minutos. Si alguien gana por decenas de segundos, se considera un resultado ajustadísimo. Nadie gana por un milímetro, históricamente, es una imposibilidad estadística. Sin embargo, eso es lo que acabamos de ver en Perú, una elección de más de 27 millones de ciudadanos que se redujo a unos cuantos miles de votos, un fotofinish imposible. Aunque para ser francos, los peruanos nos estamos volviendo expertos en generar ese tipo de resultados… sufre peruano, sufre.

Regresando a la metáfora de la maratón, si un atleta pierde de esa manera, por una pizca, las causas de la derrota se vuelven infinitas: quizás entrenó demasiado o no lo suficiente, no durmió bien el día anterior, un mal desayuno el día de la carrera, un pequeño tropezón, un sorbito de agua que faltó… Todas las respuestas son correctas, porque cuando el margen es milimétrico, todo se ve decisivo en el retrovisor.

Así nos ha dejado esta elección, sacando grandes conclusiones de pequeños eventos. En mi opinión, todo se redujo, una vez más al voto extranjero. Y no sería descabellado afirmar que Nieto le dio la presidencia a Keiko, cuando dijo en una entrevista que le preocupaban los vínculos de Sánchez con el Movadef. Quizás fue el ausentismo o una pequeña mejora en el antivoto de Fujimori en el sur del país… nuevamente, caemos en una lista inagotable de causas microscópicas. Curiosamente, cada analista y político está eligiendo las razones que más validan lo que ya creen. Pero la verdadera lección incómoda es otra, fue un tiro de moneda, y la presidencia pudo ser de cualquiera.

Lo más sano sería reconocer eso. Fujimori debería estar agradecida, no restregar su victoria. Además, recibe un país literalmente dividido en dos mitades que no se hablan, no se entienden ni se soportan. El atleta que pierde por una milésima podría abrazar al ganador en la meta, celebrando una carrera bien competida. Dudo que aquí veamos ese abrazo. Keiko debe liderar sabiendo que la mitad del país votó, literalmente, por cualquier otra cosa. Ganar por un milímetro es ganar. Gobernar por un milímetro, ya veremos.

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