La corrupción es, sin duda, inmoral. Y es de una inmoralidad cobarde y abusiva. En la corrupción se vende lo ajeno. Se toman derechos de todos pues con el beneficio del acto corrupto habrá menos seguridad, menos escuelas, menos hospitales, menos servicios y nos alejaremos de alcanzar el bienestar general y la reducción la pobreza. Eso hace más cobarde e infame la corrupción en un país pobre. No debemos dudar en combatirla. Es parte indisoluble del concepto de civilización aspirar a eliminarla.