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De Sendero Luminoso al momento actual: la captura del magisterio y las aulas

El Estado no puede limitarse a respuestas policiales. Se requiere una estrategia integral. Aplicar la Ley N.° 29988 que prohíbe ejercer docencia a condenados o procesados por terrorismo.

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Fecha actualización:
21/07/2026 - 07:15
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POR: MARCO LARA (General PNP (r) exJefe de Asesoramiento Operativo Policial del EMG, del DIVITM DIRCOTE especialista en Inteligencia y uso de sus tecnologías)

 

En los años setenta, Abimael Guzmán Reynoso, alias ‘Presidente Gonzalo’, comprendió que el aula era el laboratorio ideal para transformar los valores de la democracia burguesa en dogmas del “Pensamiento Gonzalo”. Un alumno adoctrinado en la escuela o universidad se convertía en un futuro combatiente dispuesto a entregar su vida por la ‘guerra popular’.

La educación ha sido y sigue siendo el objetivo estratégico más valioso tanto para el Sendero Luminoso histórico como para la actual Federación Nacional de Trabajadores en la Educación del Perú (Fenatep). La premisa marxista es clara: quien controla la escuela controla la mente de las futuras generaciones y, por ende, el futuro político del país. Aunque los métodos difieren —Sendero recurrió a la violencia armada, mientras que la Fenatep aplica una penetración legal y cultural de corte gramsciano—, la meta es la misma: dominar el espacio educativo.

Tras la captura de Guzmán, los remanentes senderistas mutaron hacia formas legales de organización. Presentarse como partido político (Movadef) o sindicato magisterial (Fenatep) les otorgó ventajas estratégicas imposibles de alcanzar desde la clandestinidad violenta. Estas ventajas se concentran en cuatro áreas:

1. Inmunidad jurídica y legitimidad pública: Al actuar como sindicato, sus actividades quedan protegidas por derechos fundamentales: libertad de asociación, huelga y expresión. Si fueran grupo armado, el Estado los enfrentaría con las Fuerzas Armadas y la legislación antiterrorista.

2. Acceso ilimitado a la masa humana: Un sindicato magisterial tiene las llaves de los colegios públicos. El maestro influye en alumnos y padres de familia, camuflando consignas políticas dentro de demandas laborales legítimas. La población confía en el “maestro” y se convierte en base social, incluso sin compartir la ideología de fondo.

3. Penetración burocrática en el Estado: El reconocimiento sindical abre puertas al presupuesto y a decisiones estatales. La Fenatep presiona a UGEL y Direcciones Regionales de Educación, influye en contrataciones y coloca cuadros propios en puestos clave. Los dirigentes reciben sueldos estatales mientras articulan la organización política.

4. Guerra de narrativas y lavado de imagen: El lenguaje es un arma. Ante organismos internacionales, la Fenatep se presenta como gremio de maestros precarizados, sustituyendo términos violentos por conceptos aceptados: “Asamblea Constituyente”, “Segunda Reforma Agraria”, “recuperación de recursos naturales”. Así neutralizan el recuerdo del terrorismo.

En el Perú rural, el profesor es autoridad respetada, comparable al alcalde o juez de paz. Sendero envió docentes radicalizados a comunidades andinas para legitimarse ante campesinos. Hoy, la Fenatep controla a maestros que articulan políticamente las zonas: organizan marchas, difunden consignas y canalizan descontento social. Al disputar la currícula escolar y los textos del Minedu, buscan normalizar su lenguaje político. Alumnos que crecen escuchando que la Constitución es la raíz de sus desgracias se convierten en la base social de futuras protestas.

Su plataforma combina demandas laborales con un programa político-ideológico de transformación estatal. Tres ejes fundamentales:

1. Cambio estructural del Estado: Asamblea constituyente y nueva Constitución, la de 1993 es acusada de mercantilizar derechos. Nacionalización de recursos naturales para financiar educación. Amnistía y ‘solución política’, es decir, liberación de quienes consideran “presos políticos”.

2. Captura de la currícula y del sector educación: Buscan eliminar la currícula actual y el enfoque de competencias y género. Proponen una nueva currícula con identidad regional y conciencia de clase. Rechazan la meritocracia y exigen estabilidad laboral absoluta, ascensos por antigüedad y un presupuesto educativo del 10% del PBI.

3. Desaparición del Sutep histórico: La Fenatep arrebató bases provinciales al Sutep, acusándolo de traición y corrupción. Exigen controlar o disolver la Derrama Magisterial para administrar directamente los fondos de previsión social.

El Marxismo-Leninismo-Maoísmo-Pensamiento Gonzalo se basó en violencia extrema y destrucción institucional. Antonio Gramsci, en cambio, planteó una batalla cultural: la “Guerra de Posiciones” para ocupar trincheras civiles —universidades, sindicatos, medios— y transformar el sentido común desde dentro. La estrategia gramsciana ha demostrado ser más efectiva y vigente que la vía senderista. El Movadef y la Fenatep operan hoy bajo este manual gramsciano.

El Estado no puede limitarse a respuestas policiales. Se requiere una estrategia integral. Aplicar la Ley N.° 29988 que prohíbe ejercer docencia a condenados o procesados por terrorismo. Auditar la UGEL y Direcciones Regionales copadas por la Fenatep. Asegurar que los textos escolares narren con rigor el conflicto armado interno, nombrando las atrocidades de Sendero Luminoso y MRTA. 

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