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Machete

La clase de natación de ‘Machete’ consistía en llevarnos al muelle público San Martín y arrojarnos al mar. (...) 'Machete' tenía su filosfía. (...) Antes de enseñarte a nadar con estilo te enseñaba a sobrevivir. A remar. A ser resiliente".

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machete gonzalo elias
Columna por Gonzalo Elías
Fecha actualización:
29/09/2025 - 07:05
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Cuando era chico, tendría unos 5 o 6 años, en Ancón, balneario al que iba mi familia en los años 80, había un profesor de natación llamado ‘Machete’.  La clase de natación de ‘Machete’ consistía en llevarnos al muelle público San Martín y arrojarnos al mar. Así de simple. Te tiraba al océano y tenías que remar por tu vida. O nadabas, o te hundías.

Claro, no iba a dejar que te ahogaras, ‘Machete’ estaba siempre atento, confiando en que aunque sea en estilo perrito, moverías las patas y los brazos y llegarías a la orilla (que en realidad estaba a pocos metros de distancia).

Había muchos padres de familia que decían que ‘Machete’ era un salvaje, un pésimo profesor, y que esa no era la manera de proteger a sus niños. Sin embargo, había un buen grupo de padres que creía en ‘Machete’ y en su “técnica”.

Con los años he descubierto que la clase de ‘Machete’ no solo nos enseñó a nadar, ‘Machete’ tenía su filosofía. La filosofía existencialista del Dasein (“estar arrojado en el mundo”).

Antes de enseñarte a nadar con estilo te enseñaba a sobrevivir. A remar. A ser resiliente.

La vida no es un jardín de rosas donde habitan Bambi y sus amigos, en la vida hay que remar, ser combativo, porque uno se cae, y aprendemos mucho por ensayo error. El error no es fracaso, uno tiene derecho a equivocarse, pero también tenemos el deber de aprender, de levantarnos, de seguir adelante. Y la vida también nos golpea, cada cierto tiempo nos golpea.

Encuentro valiosa una formación sin sobreprotección. La sobreprotección genera gente dependiente y castrada.

No estoy diciendo tampoco que debamos criar con exceso de dureza ni menos aún con ausencia, pero sí tratar de formar personalidades resistentes, guerreras, responsables.

“A los hijos hay que criarlos con un poco de hambre y un poco de frío”, decía Confucio.

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