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La película que falta proyectar

“Nadie puede ponerse en el lugar de la familia de la víctima y saber qué efecto tiene toda esta discusión mediática en su proceso de asimilar un golpe tan duro y recuperar fuerzas”.

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"La muy triste e indignante noticia de la muerte de Lizeth Marzano por atropello y fuga de Adrián Villar ha concentrado el foco de atención de la prensa y redes durante la semana".
Fecha actualización:
28/02/2026 - 09:44
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La muy triste e indignante noticia de la muerte de Lizeth Marzano por atropello y fuga de Adrián Villar ha concentrado el foco de atención de la prensa y redes durante la semana. Con argumentos muy válidos, se ha discutido en redes, por qué otras muertes reciben menos atención mediática, cuando en cada pérdida y familia afectada el dolor es el mismo.  

Los seres humanos consumimos historias y nuestra atención se rige por cuánto nos emociona una historia con personajes y detalles que nos permiten ponernos en su lugar. Una historia genera más atención cuando tiene algo que la hace única y a la vez es reconocible dentro de cierto patrón. Adicionalmente, si la historia tiene giros que hacen que la interpretación de los hechos cambie por datos recién revelados, genera más interés. Las novelas y películas de misterio siguen esa fórmula porque funciona. Claramente, los intentos de ocultar la verdad de distintas personas que los vídeos han desmentido obligan a esa reinterpretación de los hechos y se vuelven capítulos nuevos de esta historia trágica. Una vez que se descubre una mentira en un caso tan duro, la credibilidad se pierde para siempre.  

Que todos los medios dediquen tiempo y las redes se enciendan con la discusión sobre el caso es explicable, pero no necesariamente bueno. Como alguien que ha vivido una muerte trágica, de mi esposa hace ya 26 años, puedo decir que, en mi caso particular, la cobertura noticiosa y discusión agregaba dolor, no dejando procesar un duelo brutalmente duro de asumir. Nadie puede ponerse en el lugar de la familia de la víctima y saber qué efecto tiene toda esta discusión mediática en su proceso de asimilar un golpe tan duro y recuperar fuerzas y equilibrio para enfrentar lo que es el futuro sin ella.  

Claramente, otro efecto es que pasan a un segundo plano las múltiples noticias sobre las víctimas de inundaciones en distintas partes del país. ¿Qué es lo que explica ese menor interés? Que son casos donde los protagonistas tienen menos notoriedad y que la historia es repetida, no nueva. ¿Cuántas veces hemos visto inundaciones por el fenómeno de El Niño? Por dura que sea la realidad que enfrenta cada familia, para la audiencia no es novedad. Es duro de aceptar, pero es real.  

Los innumerables casos de inundaciones regresan a nuestra memoria como casos que diluyen el dolor percibido por la audiencia, pero no el de a de veras, que solo comprenden los afectados. Una de las cosas que a uno más le choca cuando tiene que vivir algo duro, es digerir la realidad de que la tragedia recién empieza y que pasará mucho tiempo hasta que se pueda remontar. No hay compensación posible. Hay que sacar energías de donde no hay porque es lo que toca, así de simple.  

Este escenario estará de fondo cuando ocurran los debates y se caliente más la campaña electoral. Cuánto sea capaz este gabinete de mostrar acción frente al desastre va a ser un elemento crucial cuando se vote la confianza y estemos a muy poco de la primera vuelta. Difícilmente va a lograrse un nivel de aprobación relevante, porque el Congreso ha trabajado denodadamente para ser lo más impopular que puede, y esta presidencia interina no tiene cómo desligarse del Congreso. Con el nivel de frivolidad que ha demostrado Jerí, es posible que se lamente de que las inundaciones no hayan empezado antes para agregar a la camisa remangada unas botas de hule, que interés por la cámara nunca le faltó.

El fenómeno de El Niño puede también impactar en las elecciones. El recuerdo de Alberto Fujimori en el norte hasta hoy podría beneficiar a Keiko y la búsqueda de un candidato que transmita liderazgo operativo puede fortalecerse, ayudando a quienes se acercan a ese perfil.  

El Niño y sus víctimas no serán la única película de fondo, la tragedia de extorsiones, sicarios e incapacidad del Estado para proteger a la ciudadanía va a seguir, y podrán exacerbar más la necesidad de una apuesta pragmática por un liderazgo hacedor de mano dura. Faltan apenas 6 semanas para la primera vuelta, y la gente sigue sin encontrar por quién votar.      

 

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