Fue en 1960, luego de décadas de investigaciones sobre hormonas reproductivas que sentaron las bases científicas para lo que hoy conocemos como anticoncepción hormonal, que la FDA aprobó Enovid, la primera píldora anticonceptiva oral. Desde entonces, vino la expansión de métodos modernos (DIU modernos, implantes, inyecciones, parches, dispositivos de larga duración) y, sobre todo, una mejoría en la seguridad de la pastilla y la accesibilidad.
Enovid era una píldora combinada que contenía un progestágeno (9.85 mg norethynodrel) y un estrógeno (150 mcg mestranol). Luego bajarían los niveles de ambas hormonas por los efectos secundarios a dosis menores de 2.5 mg de norethynodrel y 50 mcg de mestranol. Las cosas mejoraron. Hoy tenemos pastillas combinadas o pastillas solo con progesterona.
Siendo las dos efectivas, ¿En qué se diferencian? Las pastillas con progesterona pueden causar un pequeño sangrado intermenstrual que es muy molesto. Las pastillas que tienen combinación de hormonas, al agregársele estrógenos, disminuyen de forma importante esta molestia. Pero, el problema es que los estrógenos al ser metabolizados por el hígado activan el sistema hemostático. Traducido al español, aumenta la coagulabilidad de la sangre.
Este aumento de la coagulabilidad sanguínea facilita la producción de coágulos en las venas de las piernas incrementando la probabilidad de presentar eventos trombóticos en esa zona. Pero en el caso de las pacientes que viven con migraña, este aumento de la coagulabilidad de la sangre puede traer otros problemas.
Como conversamos en columnas previas, las migrañas pueden ser sin aura o con aura. Hoy sabemos que una paciente que tiene migraña con aura y usa anticonceptivos combinados, tiene 7 veces más chances de presentar isquemias cerebrales o cardiacas que aquellas que no tienen migraña y usan anticonceptivos combinados. Si además de usar anticonceptivos combinados estas pacientes fuman tabaco, el riesgo se incrementa a 15 veces. El causante de todos estos problemas es el estrógeno que contienen estas presentaciones.
Entonces, vemos que las pastillas anticonceptivas combinadas no solo pueden aumentar la frecuencia de las migrañas en las pacientes, sino que existe un riesgo de presentar enfermedad isquémica cerebral. Si bien los porcentajes son bajos, estos están aumentando en los últimos años.
¿Qué hacer entonces? Pues lo ideal es no usarlas y cambiar a métodos de barrera. Pero siendo poco práctico esto último, habría que pensar en usar pastillas con progesterona como único componente. Si el sangrado intermenstrual se presenta y es un problema con estas pastillas, entonces lo mejor es usar un anticonceptivo combinado con la menor cantidad de estrógeno, digamos 30 µgrs. Converse con su ginecólogo.
La píldora sigue siendo un método anticonceptivo popular y efectivo, pero es bueno saber que no está exento de problemas, especialmente en las pacientes con migraña.
Suscríbete gratis a la Guía Gastronómica más prestigiosa del país. SUMMUM, el newsletter semanal.