POR RICARDO GHIBELLINI T.
El Perú no clasificó al Mundial 2026. No importa: encontramos una manera mucho más moderna de seguir perdiendo sin necesidad de jugar.
Ad portas de la final entre Argentina y España este domingo, el peruano participa activamente desde el sofá: celular en una mano, control remoto en la otra y la absurda convicción de que esta vez sí puede, porque sabe más que la casa de apuestas.
No sabe.
Prenda el televisor durante un partido y compruébelo. Los avisos de apuestas parecen una invasión perfectamente organizada: futbolistas, exfutbolistas, dirigentes, entrenadores, comentaristas y modelos, todos gritando que ganaron o convenciéndolo de que usted también puede.
Al final todos ganan. Pero en la tele.
En esos comerciales nadie pierde. Nadie se queda sin quincena. Nadie apuesta veinte soles, pierde, mete cincuenta para recuperar, vuelve a perder y termina poniendo cien porque “ahora sí está clarísimo”. Ahí un muchacho aprieta un botón, grita como si hubiera metido el gol de la final y aparece rodeado de amigos igual de felices.
Lo más grotesco es quién presta la cara: gente del fútbol, gente que conoce de memoria la ansiedad y la derrota, promoviendo esa vieja costumbre peruana de querer recuperar en cinco minutos lo que se perdió en noventa. Y ahí están, sonrientes, explicándonos que todo puede cambiar con un clic.
Y efectivamente cambia. Casi siempre para peor.
El peruano ya apuesta a todo: al ganador, al primer gol, a las tarjetas, a los córners, al resultado exacto. Puede no saber quién diablos es el lateral derecho de Inglaterra, pero a los cinco minutos ya decidió que hará más de dos faltas, y apuesta con la seguridad de quien lo crio desde niño.
El Estado, mientras tanto, regula, autoriza, cobra impuestos y habla de “juego responsable”. Formidable frase: es como venderte el veneno y recomendarte leer con cuidado la etiqueta.
Así que no digan que el Perú está ausente del Mundial. Está presente, y bastante. No tenemos selección en la cancha, pero sí miles de peruanos perdiendo todos los días frente al televisor.
El Mundial avanza y nosotros, sin haber jugado un solo partido, ya vamos perdiendo por goleada.
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