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Cancillería y JNE

"En realidad, quien pierde no puede poner condiciones por razones obvias y lo que hay que hacer es respetar el triunfo del adversario, que es algo que, al parecer, no se acostumbra en estas tierras".

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CANCILLERIA
Columna de Domingo García Belaunde.
Fecha actualización:
07/07/2026 - 07:00
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En momentos que escribo estas líneas, ya ha sido proclamada presidenta de la republica Keiko Fujimori, aun cuando al parecer la otra lista no se resigna a la derrota y pone condiciones para dialogar. En realidad, quien pierde no puede poner condiciones por razones obvias y lo que hay que hacer es respetar el triunfo del adversario, que es algo que, al parecer, no se acostumbra en estas tierras.

Y entre los numerosos palos de ciego que se han dado últimamente, me voy a referir a dos con objetivos claros. La Cancillería y el Jurado Nacional de Elecciones. Empecemos con la primera.

El Ministerio de Relaciones Exteriores tiene una larga trayectoria republicana y por lo general, con las excepciones que nunca faltan, ha tenido una muy buena trayectoria. Entre los últimos he visto el manejo responsable de Elmer Schialer y Hugo de Zela. Igual podría decir del actual Carlos Pareja, hijo además de un embajador de gran trayectoria, José Pareja Paz Soldán. Decimos esto, pues se ha acusado constitucionalmente al actual canciller de arreglos fraudulentos en el proceso electoral, lo cual realmente es una insensatez.

Igual podría decir del Jurado Nacional de Elecciones, creado en 1931 por David Samanez Ocampo y que, salvo excepciones muy aisladas, ha tenido desde siempre un comportamiento decoroso. Y esto alcanza por cierto a su actual presidente, Roberto Burneo, quien tiene una trayectoria impecable.

Y un dato muy curioso y casi folclórico: la denuncia o demanda ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que será rechazada de plano, porque no se ha cumplido una formalidad: agotar las vías internas. Y las de fondo: no hay pruebas y al final, si resuelve, serán puras recomendaciones, pues los hechos ya se consumaron y no hay vuelta atrás.

Cosa muy distinta es el actual sistema electoral que reclama una reforma a gritos. Pero esto hay que verlo con calma y a futuro. Sería aconsejable que lo estudie previamente una comisión extraparlamentaria y luego lo vea el futuro Congreso con la calma debida.

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