PUBLICIDAD

Lo que la elección nos dejó

"Terminada la contienda, corresponde preguntarnos por qué millones de peruanos eligieron propuestas tan opuestas para el futuro del país", afirmó Alfonso Bustamante Canny. 

Imagen
lo-que-la-eleccion-nos-dejo.
"El Perú no necesita elegir entre crecimiento económico y bienestar social. Necesita ambos.", comentó Bustamante Canny.
Fecha actualización:
24/06/2026 - 09:14
Escucha esta nota

Los resultados de esta elección han sido demasiado ajustados para estar cómodos con ellos. Felizmente, primó la cordura frente a la ira, la construcción frente a la destrucción. Sin embargo, las urnas han mostrado un país profundamente dividido.

Terminada la contienda, corresponde preguntarnos por qué millones de peruanos eligieron propuestas tan opuestas para el futuro del país. Sería un error atribuirlo únicamente a diferencias ideológicas.  Hay millones de peruanos quienes sienten que el crecimiento económico no llegó a sus hogares.

Esa frustración es susceptible a buscar soluciones equivocadas, ya que la prosperidad no la genera el Estado, la generan millones de peruanos que trabajan, emprenden, invierten y asumen riesgos todos los días. Son ellos quienes crean riqueza, generan empleo y producen los recursos que financian al Estado.

Durante las últimas décadas, el Perú continuó creciendo a pesar de su burocracia, de una creciente inseguridad jurídica y del progresivo deterioro de sus instituciones. Mientras otros avanzaban, aquí se multiplicaban los trámites, se alargaban los plazos para obtener licencias y aumentaba la incertidumbre para quienes invertían en el país. La inversión privada no fue el problema; por el contrario, fue el motor que sostuvo el crecimiento aun cuando las condiciones para invertir se fueron deteriorando. El Perú creció, pero no al ritmo de su potencial, sino al ritmo que le permitió su burocracia.

Pero tampoco hemos sido capaces de transformar ese crecimiento en bienestar. La regionalización transfirió a gobiernos regionales y municipales gran parte de la inversión pública nacional sin transferirles las capacidades técnicas necesarias para ejecutarla. A ello se sumó una maraña de normas y procedimientos que hace extremadamente difícil convertir presupuestos en obras, agudizando así las brechas en infraestructura, salud, educación, agua potable y seguridad ciudadana. Hemos descentralizado los presupuestos, pero no las capacidades para administrarlos.

Hoy tenemos la oportunidad de recuperar el dinamismo de la inversión privada, eliminar las trabas que frenan el desarrollo y revisar seriamente el proceso de descentralización para que los recursos públicos lleguen efectivamente a los ciudadanos.

El Perú no necesita elegir entre crecimiento económico y bienestar social. Necesita crecimiento para crear riqueza y un Estado capaz de convertirla en bienestar.

TAGS RELACIONADOS