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Abrir la baraja (pero sin caviares)

“(…) Lo que sí constituiría una traición y una locura sería abrirse a la caviarada (¡Que a esos por puestos públicos se les acaba el antifujimorismo!)".
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aldo
Columna de Aldo Mariátegui.
Fecha actualización:
19/06/2026 - 06:16
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-El fujimorismo debe abrir la baraja en su próximo gobierno para así bajar tensiones. Así, sería cuerdo convocar como apoyo a operadores políticos muy experimentados de otras tiendas (como ‘Sipán’, Sheput, Bruce, Iberico, Antero Flores-Aráoz), darle responsabilidades públicas a parlamentarios de Obras (como Daniel Barragán o Jenny Testino) y negociar espacios con Nieto u otros excandidatos presidenciales (Espá, “el armadillo” Belaunde, el bufón de Álvarez). Pero lo que sí constituiría una traición y una locura sería abrirse a la caviarada (¡Que a esos por puestos públicos se les acaba el antifujimorismo!), como pareció sugerir ayer Galarreta. No solo ese paso le haría perder muchísimo apoyo a los naranjas entre sus seguidores, sino que esa gente ya demostró más de una vez que es muy traicionera e infidente. Más bien hay que limpiar totalmente al Estado de caviares. Que esos presupuestívoros por lo menos en estos cincos años no mamen de las ubres públicas.

-Me parece un disparate la propuesta del excandidato caviarón Jorge Nieto de indultar a Pedro Castillo. Aparte de ser una injusticia —el tipo se merece un buen rato en la cárcel por un delito tan grave como el golpismo, aparte de sus otras corruptelas por enjuiciar—, eso no aplacaría el malhumor serrano sureño, sino que el fujimorismo se crearía automáticamente un líder de la oposición, aun con todas las carencias intelectuales de Castillo, que hoy no existe. Sorprende que la caviarada sea tan indulgente con Castillo cuando ellos impulsaron la barbaridad legal de revertirle el indulto a Fujimori. Lo que sí sería humanitario es concederle una prisión domiciliaria al ladrón de Toledo, pues ya cumplió 80 años en marzo, los excesos cometidos ya le están pasando factura a su salud y lleva siete años encarcelado. Procedería por todo lo anterior, no por el pedido de la bruja pelirroja, esa cómplice suya de raterías que disfruta hoy de lo robado en su refugio israelí, ni por las mismas poses de farsante llorón, tan típicas de Toledo.

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