El nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, puso en marcha la construcción de barreras en la frontera con Perú, para frenar el ingreso desde ese país y Bolivia de migrantes irregulares.
El mandatario chileno, de 60 años, prometió en campaña detener la llegada de migrantes irregulares a Chile, en su mayoría venezolanos, que él vincula al aumento de la criminalidad.
El gobierno de Milei anunció la decisión hace un año y concretó el trámite en los plazos previstos por los tratados internacionales, precisó la cancillería.
El plan contra los indocumentados también incluye Antofagasta y Tarapacá, donde se encuentra Colchane, paso limítrofe con Bolivia y que se ha convertido en el principal punto del ingreso de migrantes irregulares.
Esa zona limítrofe abarca una extensión de 800 kilómetros:
Según los detalles técnicos del plan, las obras incluyen excavaciones de hasta 3 metros de profundidad, muros que alcanzarán los 5 metros de altura y se proyecta cubrir tramos críticos que suman aproximadamente 500 kilómetros de la frontera norte.
Las medidas de José Antonio Kast para la frontera entre Arica y Perú se enfocan principalmente en control migratorio, seguridad y presencia militar.
¿En qué se enfocan sus estrategias?
Refuerzo militar en la frontera:
La idea es que los militares apoyen a la Policía en el control de ingresos irregulares, especialmente en pasos no habilitados.
Control más estricto del ingreso:
Kast quiere endurecer los controles migratorios:
• Mayor fiscalización en puntos oficiales
• Vigilancia en rutas informales
• Uso de tecnología (drones, sensores)
Cierre o restricción de pasos informales:
Quiere intervenir zonas por donde se registran ingresos no autorizados, especialmente en el norte de Chile.
Enfoque en seguridad:
Relaciona la migración irregular con delitos como:
• Trata de personas
• Contrabando
• Tráfico de drogas
Las estrategias de Kast apuntan a una frontera más controlada y militarizada, con menos tolerancia al ingreso irregular y mayor rapidez en sanciones
Datos:
En 2025, se registró una caída del 10,2% frente al año previo, con un total de 26.275 denuncias de ingresos por pasos no habilitados, según la cifra oficial.
Aunque los asesinatos y secuestros aumentaron y han llegado al país bandas criminales extranjeras como el Tren de Aragua, Chile es todavía uno de los países más seguros de la región.
La tasa de homicidios fue de 5,4 por cada 100.000 habitantes en 2025, una de las más bajas de Latinoamérica.
El gobierno anunció además este lunes el envío al parlamento de dos proyectos de ley destinados también para frenar la migración.
Uno sancionaría a quienes ayuden a los migrantes a ingresar irregularmente a Chile, mientras que el otro convertiría en delito el acceso ilegal al país.
Según datos oficiales, en Chile, con 20 millones de habitantes, viven cerca de 337.000 migrantes irregulares, en su mayoría venezolanos.
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