La SBS trabaja en su proceso de eficiencia, así como para la entrada de más jugadores en el sistema financiero. En esta entrevista, Sergio Espinosa, jefe de la SBS, derriba mitos sobre la competitividad del sistema financiero y revela la actual salud del sector.
Los analistas esperan que las utilidades de las empresas estadounidenses crezcan desde 20% en los próximos meses gracias a la adopción de la IA, pero podría tratarse de una burbuja.
Considerando el trabajo de la SBS en 95 años de operación, ¿cómo describiría la situación del sistema financiero que recibirá el nuevo gobierno?
Se va a recibir un sistema, en general, muy saludable. El año pasado prácticamente todas las entidades del sistema financiero tuvieron utilidades; casi todas las empresas de seguros tuvieron utilidades, y las AFP también, lo cual quiere decir que están generando resultados y produciendo ganancias que, además, les permiten afrontar los retos futuros y las inversiones que requieran. Son ganancias que, en muchos casos, y en gran proporción, se reinvierten.
¿Esta situación que describe es la misma para las entidades de microfinanzas?
Las propias cajas municipales también ganaron dinero durante el año pasado y creo que la situación es buena porque, además, se da en el marco de una regulación que ha ido avanzando hacia la aplicación de estándares internacionales, algo que la Superintendencia viene haciendo desde hace tiempo y que vamos a continuar con algunos proyectos y normas que saldrán todavía este año. Entonces, yo diría que en general se está dejando un sistema financiero sólido y estable que se está abriendo cada vez más a la competencia y que, por lo tanto, abre un panorama muy alentador para lo que se viene en el futuro.
Recientemente publicaron un proyecto normativo para modernizar el proceso de autorización de nuevas empresas financieras y de seguros. ¿Se está flexibilizando la regulación?
Yo no lo definiría como ser más flexibles, sino como ser más eficientes. Creo que ese es el cambio central en el que estamos trabajando; no diría que lo hemos alcanzado, mas sí que estamos en camino. La norma y el procedimiento de licenciamiento de nuevas entidades es un buen ejemplo. Se ha modificado la norma para hacer toda esa cadena más ágil, pero no porque se estén flexibilizando requisitos, sino porque nos estamos poniendo nosotros mismos más tareas y menores tiempos para cumplirlas. La idea es que entren nuevos competidores, pero no cualquiera, porque está en juego el ahorro del público.
¿Qué tan cierto es que en el mercado financiero peruano no hay competencia y que el regulador tampoco está interesado?
Durante la campaña electoral, se mencionó que el sistema financiero peruano no es competitivo y que eso ocurre porque la Superintendencia no permite que haya competencia, lo cual es una barbaridad. En primer lugar, no se puede traer a un banco a la fuerza y decirle que va a venir a operar al Perú; si un banco no quiere venir, no viene. Eso depende de circunstancias más amplias del país: la economía, la situación política, la posibilidad de establecer proyecciones o tendencias para una inversión de largo plazo. Eso es lo que finalmente determina la decisión. Después, uno puede influir para que ese proceso sea más ágil, como lo venimos haciendo.
¿Hay espacio para más competencia?
Las oportunidades de competencia existen, y creo que el proceso de digitalización y automatización que estamos viviendo va a contribuir a facilitar la competencia, no solo para los nuevos entrantes, sino también para los que ya están. También va a contribuir el tema de las finanzas abiertas que estamos impulsando, porque donde sí existe cierto nivel de dificultad para competir es en las operaciones transaccionales.
¿En qué puede beneficiar a la competencia las finanzas abiertas?
Por ejemplo, si uno quiere pagar el colegio de sus hijos o la junta de propietarios del edificio, ese tipo de cuentas están concentradas en bancos, sobre todo en los más grandes, mucho más que en cajas o bancos pequeños. Para el usuario, resulta más cómodo mantenerse en un solo banco que operar en varios. Pero eso, a través de las finanzas abiertas, se puede ir rompiendo poco a poco; al abrir la cancha y permitir la interconexión, facilitan que otras entidades compitan por estos servicios ofreciendo menores costos. También el proceso de iniciación de pagos que está impulsando el Banco Central va a permitir abrir más la cancha para la competencia.
¿Qué nuevos competidores se vienen para los próximos cinco años?
Creo que la competencia va a crecer por varios lados. Por un lado, tenemos en camino dos bancos, un par de financieras y también empresas emisoras de dinero electrónico y empresas de préstamos. Eso va a seguir ocurriendo. Por otro lado, también es posible que entren nuevos bancos; de hecho, hemos tenido contactos con algunos bancos grandes que nos han expresado su interés en el Perú, aunque estaban esperando la definición del proceso electoral y del nuevo gobierno para tomar una decisión. De otro, también se vienen conversiones de entidades.
¿Cuáles son esas conversiones?
Ya se observa que algunas cooperativas se están transformando en financieras. Hay una en camino y otra que ha anunciado que lo hará muy pronto, porque sienten que una licencia de financiera les da mayor volumen y peso para sus operaciones. Otro fenómeno que creo que se va a dar es el de financieras que soliciten su transformación en bancos, porque finalmente son licencias muy parecidas, pero con un nombre mucho más potente. Y también tengo la impresión de que puede haber un replanteo a raíz de la ley que permite la administración de fondos de pensiones por parte de bancos o empresas de seguros, lo que abriría margen para un reordenamiento de ese tipo de empresas.
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