La expectativa de productividad y nuevos ingresos que puede generar la adopción de la inteligencia artificial (IA) ha llevado a los analistas a elevar sus previsiones de ganancias para las empresas estadounidenses. Sin embargo, el mismo factor está generando crecientes advertencias sobre el riesgo de una eventual decepción.
El presidente del BCR recordó que la hiperinflación destruyó ahorros, pensiones y décadas de crecimiento económico en el Perú.
Según el Financial Times, los analistas esperan que las utilidades de las empresas del S&P500, que mide el rendimiento de las 500 empresas más importantes de Estados Unidos, crezcan 25% en los próximos doce meses, el avance más rápido desde la recuperación posterior a la pandemia.
Asimismo, diversos reportes de Bloomberg señalan que las estimaciones de ganancias de consenso han aumentado cerca de 20% durante los últimos seis meses, el mayor incremento observado desde 2021.
La tesis alcista de los analistas tiene fundamentos sólidos. Empresas como Nvidia, Microsoft, Amazon y Alphabet están registrando un fuerte crecimiento de ingresos gracias a la demanda de chips, centros de datos y servicios vinculados a la IA.
Inversiones millonarias
El despliegue de esta infraestructura tecnológica ha desencadenado una ola de inversiones que algunos comparan con revoluciones anteriores como internet o la electrificación.
Estimaciones recogidas por el Banco de Pagos Internacionales (BIS) indican que los principales gigantes de tecnología podrían destinar más de US$1,000 millones a infraestructura vinculada a inteligencia artificial entre 2025 y 2026.
La gestora de activos alemana DWS calculó que el gasto proyectado por las seis mayores empresas tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial superará los US$800,000 millones en 2026, equivalente a cerca de 3% del PBI de Estados Unidos.
La explicación está en la expectativa de que la IA eleve la productividad, reduzca costos y abra nuevas fuentes de ingresos para las empresas.
Algunos estudios respaldan esta tesis. McKinsey estima que la inteligencia artificial generativa podría añadir entre US$2,600 millones y US$4,400 millones anuales de valor a la economía mundial.
En tanto que Goldman Sachs considera que la tecnología tiene el potencial de elevar significativamente la productividad y el crecimiento económico durante la próxima década.
Preocupación por los retornos
Pero la otra cara de la historia es la que comienza a preocupar a una parte creciente del mercado. La pregunta que surge entre los analistas es si ese nivel de inversión generará retornos suficientes.
La consultora británica Capital Economics advirtió que los mercados vinculados a la inteligencia artificial se acercan a un punto de inflexión en el que las expectativas de ganancias podrían resultar difíciles de sostener.
El Financial Times advierte que algunos estrategas ya hablan de una “burbuja de ganancias”. La idea no es que la IA sea una moda sin fundamentos, sino que las previsiones de utilidades podrían estar creciendo demasiado rápido.
El BIS ha planteado una advertencia similar. En su informe anual recordó que innovaciones como los ferrocarriles, la electrificación e internet transformaron efectivamente la economía mundial, pero también estuvieron acompañadas por periodos de exuberancia financiera.
La institución alertó sobre el riesgo de que el actual auge desemboque en un eventual investment bust, es decir, un colapso de la inversión provocado por expectativas excesivamente optimistas.
El cuestionamiento no es tecnológico, sino financiero.
Hoy los mayores beneficios siguen concentrados en quienes venden la infraestructura necesaria para desarrollar IA. Los fabricantes de chips, operadores de centros de datos y proveedores de servicios en la nube muestran resultados sólidos.
En cambio, muchas empresas usuarias todavía se encuentran en fases tempranas de adopción. Para ellas, los efectos sobre productividad, reducción de costos o generación de ingresos aún son difíciles de cuantificar.
Por eso el debate de fondo en Wall Street no gira alrededor de si la inteligencia artificial cambiará el mundo.
La pregunta es mucho más inmediata, ¿las ganancias futuras crecerán lo suficiente y lo suficientemente rápido para justificar las valorizaciones que hoy descuentan los mercados?
Mientras las utilidades sigan sorprendiendo al alza, el rally podrá mantenerse, pero si las inversiones multimillonarias no generan los retornos esperados, la corrección podría venir por el lado de las expectativas.
Y eso es precisamente lo que algunos analistas han comenzado a llamar una burbuja de ganancias.
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