El próximo 28 de julio, el país espera escuchar no solo un balance de la situación nacional, sino una ruta clara frente a los problemas que afectan diariamente a los ciudadanos. En ese mensaje, la presidenta electa Keiko Fujimori debe incorporar al tránsito, el transporte y la movilidad como asuntos centrales de su gestión. No hablamos de una demanda sectorial. Cada peruano depende de algún medio de transporte para estudiar, trabajar, atender su salud, desarrollar un negocio o mantener conectada a su familia. Cuando ese sistema falla, se limita el ejercicio de derechos básicos y se frena el desarrollo.
Durante años, el país ha convivido con vías congestionadas, servicios informales, infraestructura insuficiente, fiscalización débil y una limitada coordinación entre autoridades. Las consecuencias se sienten en las horas que las personas pierden durante sus desplazamientos, en la incertidumbre de cada viaje y en el impacto económico que asumen las familias y las empresas. A ello se suma una situación todavía más grave. Los siniestros de tránsito continúan dejando víctimas que, en muchos casos, pudieron evitarse mediante una mejor prevención, educación vial, control efectivo y condiciones adecuadas para circular.
El nuevo gobierno tiene la oportunidad de cambiar esa realidad mediante una política de Estado que articule al Ejecutivo, los gobiernos locales y las autoridades competentes. Se requiere fortalecer la institucionalidad del sector, integrar el transporte público, acelerar las obras de movilidad masiva, modernizar la infraestructura vial y aplicar tecnología para ordenar y fiscalizar el tránsito. También es necesario promover la renovación del parque automotor, mejorar las revisiones técnicas y construir una cultura en la que peatones, ciclistas, motociclistas, conductores y pasajeros compartan responsabilidades y sean protegidos por igual.
Desde la Asociación Automotriz del Perú estamos dispuestos a participar en una agenda de diálogo técnico y aportar propuestas que permitan avanzar hacia un sistema más seguro, eficiente, moderno y sostenible. El transporte no debe aparecer en el mensaje presidencial como una mención secundaria ni como una lista de obras pendientes. Debe asumirse como una herramienta para mejorar la productividad, acercar oportunidades y devolver tiempo y tranquilidad a las personas. Educación, salud, seguridad ciudadana y movilidad forman parte de una misma tarea. Garantizar que los peruanos puedan llegar a su destino de manera efectiva, digna y segura también es gobernar.