PUBLICIDAD

Sandra Silvestre Rojas, Líder de la cocina de 'Esquina Marina': “Impulsared nos ayuda a creer en nuestros sueños y a cómo hacerlos realidad”

"Mi sueño siempre fue tener mi local, trabajé duro, todo iba bien hasta que me enfermé y dejé de trabajar. Justo en esa situación llegó Impulsared y me dio esta oportunidad".

Imagen
Emprendedoras. Gracias a la capacitación y el capital semilla brindado por Impulsared, la cevichería Esquina Marina, en Chancay, logró formalizarse, fortalecer su gestión y propuesta gastronómica.
Emprendedoras. Gracias a la capacitación y el capital semilla brindado por Impulsared, la cevichería Esquina Marina, en Chancay, logró formalizarse, fortalecer su gestión y propuesta gastronómica. Foto: Javier Zapata
Fecha actualización:
16/04/2026 - 08:17
Escucha esta nota

Ubicada en Chancay, Esquina Marina es uno de los 52 negocios formales y sostenibles alentados por el programa  Impulsared, de la mano de Repsol en los últimos tres años. Este emprendimiento gastronómico, especializado en pescados y mariscos, destaca por su propuesta basada en sabor, calidad e innovación. Sandra Silvestre Rojas es la fundadora y una de las cinco socias del restaurante. Se desempeña como líder en la cocina y su experiencia en el rubro supera los 30 años. Ella nos cuenta su historia de esfuerzo y sacrificio, así como la ayuda providencial de Impulsared en uno de los momentos más difíciles de su vida.

¿Cómo nace su emprendimiento y por qué eligió al cebiche como el centro de su negocio?

Opté por el cebiche porque mi padre, hace más de 30 años, era pescador. Él pescaba en la playa y nosotros vendíamos el pescado entero por kilo. Hasta que mi madre, Valeria Silvestre Rojas, nos dijo: “¿Por qué no vendemos el pescado como cebiche?”. Así nació la idea. Fuimos al mercado de Chancay, alquilamos un puestito y empezamos a vender el cebiche. De pejerrey en ese entonces porque había bastante en la zona. Lo vendíamos frito, en cebiche, en sudado. Ahí vi que sí generaba ingresos. Nosotros somos cinco hermanas mujeres y un varón, entonces con mis hermanas nos fuimos a vender al mercado. Una ofrecía, la otra preparaba, la otra bajaba al puerto a lavar el pescado, lo que traía mi papá. Aunque yo quise ser cosmetóloga, con este negocio me di cuenta de que me gustaba más la cocina. Por entonces, tenía 15 años.  

 

¿Qué relación tiene con Impulsared?

Impulsared fue un apoyo para nosotros porque hubo un tiempo en que por motivos de salud yo dejé de vender cebiche. Fue entonces que mis compañeras me dijeron que Impulsared ayuda a emprender tu negocio propio. Me animé a participar, pero me preguntaba si sería verdad; siempre hay esa duda. Felizmente todo era cierto, con las capacitaciones de Impulsared aprendí bastante a manejar mi negocio. He mejorado también la parte de la cocina de mi negocio. Estaba a punto de cerrar porque no trabajé durante seis meses hasta que llegó Impulsared.

 

¿Cuál fue la contribución exacta de Impulsared en su negocio?

En la parte económica, con el capital semilla. Eso me sumó bastante, porque pude tener otro congelador para poder conservar mejor mis insumos, una refrigradora, un módulo, una campana. Además, ya me formalicé.

 

Ha dicho una palabra clave a la que muchos emprendedores le tienen miedo: la formalización. ¿Considera que está en una mejor situación siendo formal?

Claro, es la verdad. Anteriormente mi negocio lo tenía de esteras. Conseguí este terreno, lo necesitaba porque a los 16 años fui madre, pensé que iba a tener una, pero tuve gemelas. En ese momento decidí abrir mi propio negocio de cebiche. Primero vendía con una banquita, una mesita fuera de mi casa en el mercado. Y me la pasé así de aquí para allá, pero al final logré tener lo mío, aunque al principio de esteras. Mis clientes me motivaban regalándome las mesas, las sillas o hasta botellas para vender gaseosa. Luego fui creciendo, puse mi casa de maderita, hasta que decidí hacer mi casa de concreto, gracias al esfuerzo también de mis hijas. Mi sueño siempre fue tener mi local, trabajé duro, todo iba bien hasta que me enfermé y dejé de trabajar. Justo en esa situación llegó Impulsared y me dio esta oportunidad. Ahora ya me siento como una empresaria.

 

El programa de Repsol incluye a los relacionadores. ¿Cómo es que ellos la ayudan en su trabajo?  

Ellos son los que nos capacitan y están pendientes de nosotros. Ya se han convertido en parte de nuestra familia. Nos llaman por teléfono, están al tanto de lo que nos pasa, cómo va el negocio. Son para nosotros una fortaleza porque siempre nos traen nuevas cosas. Ahora último nos han enseñado a publicar en redes lo que hacemos en nuestro negocio sin tener que acudir a otras personas que nos cobran. Antes no me gustaba mucho el celular, pero ahora ya estoy metida en el celular, en la laptop, porque ya quiero crear mi propio logo, publicar mis propios platos. La manipulación de alimentos, cómo debemos conservarlos, son cosas que también hemos aprendido gracias al proyecto.  

 

Todo esto les ayuda a tener una visión más a largo plazo y a seguir creciendo. ¿Siente que ya está preparada?

Ya me siento preparada. Tenemos un equipo que en el invierno incrementa otras comidas, como chifa y menús. Entonces, no podemos parar porque también hay personas que trabajan con nosotros y no les podemos decir que solo va a trabajar en el verano. Incluso a veces requerimos a otras personas y le damos trabajo a los vecinos.

 

¿Por qué considera importante este tipo de proyectos como Impulsared?  

Porque su ayuda nos hace creer en nuestros sueños y a cómo hacerlos realidad. Porque cada vez que nos caemos, sabemos que tenemos que levantarnos. A veces pensamos que no vamos a poder, pero con proyectos como este sí podemos lograrlo. Impulsared cambió mi vida.

 

VIDEO RECOMENDADO

TAGS RELACIONADOS
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD