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Pisco Yanquiza: el sabor del desierto de Ica que conquista paladares desde 1930

Con 93 puntos y medalla de plata en la International Spirits Competition de Nueva York, esta propuesta familiar gana reconocimiento global con piscos de identidad y origen.

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YANQUIZA
La marca obtuvo 93 puntos y medalla de plata en la International Spirits Competition de Nueva York, uno de los certámenes más exigentes del sector. Este reconocimiento valida su propuesta basada en origen, técnica y consistencia.
Fecha actualización:
23/03/2026 - 15:45
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En el kilómetro 330 de la Panamericana Sur, en el distrito de San Juan Bautista, Ica, emerge Yanquiza: una aldea enclavada entre los Andes y la influencia del Humboldt del Pacífico. En ese paisaje árido, donde millones de años atrás hubo un océano prehistórico, hoy se cultivan uvas que dan origen a un pisco de perfil singular.

El terreno de Ocucaje, rico en minerales y marcado por condiciones extremas, obliga a las vides a adaptarse y resistir. Ese estrés natural se traduce en uvas de alta concentración aromática, base de un destilado de carácter suave pero complejo. Fue allí donde Don Jesús Hernández, viticultor de tercera generación, decidió apostar por un sueño que parecía improbable: producir pisco en pleno desierto.

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PISCO

Reconocimiento internacional que impulsa su expansión

El trabajo de Pisco Yanquiza ha comenzado a posicionarse en el radar internacional. La marca obtuvo 93 puntos y medalla de plata en la International Spirits Competition de Nueva York, uno de los certámenes más exigentes del sector. Este reconocimiento valida su propuesta basada en origen, técnica y consistencia.

El premio llega en un momento clave, previo a su ingreso a mercados como Nueva York y Nueva Jersey, donde busca consolidar una presencia sostenida. La estrategia apunta a destacar frente a consumidores que valoran destilados con historia, trazabilidad y carácter.

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La historia de Yanquiza no es solo agrícola, sino profundamente familiar. Inspirado por la memoria de su madre y el legado de su abuelo, Hernández consolidó un proyecto que hoy alcanza su cuarta generación. Giuliana Hernández Velsor lidera la expansión de la marca hacia Estados Unidos, posicionando el pisco en mercados exigentes.

Mientras tanto, en Ica, la producción mantiene un enfoque artesanal. La destilación se realiza con precisión, respetando procesos tradicionales que priorizan la calidad sobre el volumen. El resultado es un portafolio que refleja identidad, origen y continuidad.

Seis expresiones que revelan el ADN del desierto

La colección de Pisco Yanquiza propone un recorrido sensorial por distintas variedades pisqueras. El Quebranta, columna vertebral de la casa, ofrece notas de membrillo y nuez pecana con textura aterciopelada. El Italia destaca por su perfil cítrico y floral, con un final dulce y persistente.

El Torontel se mueve en un registro más aromático, con matices de magnolia y frutas tropicales, mientras que el Acholado combina cinco variedades para lograr equilibrio entre notas florales, cacao y almendra. A ellos se suman el Albilla, delicado y armonioso con recuerdos de pera y pomelo, y el Moscatel, elegante, con presencia de jazmín, vainilla y pétalos de rosa.

Más que una etiqueta, Pisco Yanquiza representa la continuidad de un linaje que entiende el valor del tiempo, la tierra y la técnica. Cada botella condensa una historia que comenzó en 1930 y que hoy se reinterpreta sin perder su esencia.

 
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