El actor y director argentino Juan Pablo Cestaro llegará al Perú en el marco de la edición 23 del OutfestPerú, festival que reunirá del 9 al 20 de junio una amplia selección de producciones nacionales e internacionales centradas en la diversidad y la inclusión.
Presentará La muerte no es el fin del mundo, su cortometraje más reciente que explora las emociones que surgen alrededor de la pérdida y la permanencia de los afectos. Permitirá al público peruano acercarse a una propuesta audiovisual que combina sensibilidad narrativa y una mirada personal sobre temas universales, presentes en distintas culturas y generaciones.
¿Qué significa para ti mostrar cine queer en Perú, un país en el que la comunidad LGBT+ todavía no tiene derechos?
Es un orgullo enorme. Ha sido un sueño realizarlo, terminarlo y después poder ir a presentarlo, poder estar en otro país como Perú. Es como una forma de ampliar y llevar algo que mostrar y poner en la agenda. Así que me da mucho orgullo y me pone muy contento.
‘El marginal’ te dio visibilidad en toda Latinoamérica, ¿cómo esperas que el público reciba tu nueva producción?
Bueno, antes de El marginal hice El cazador, una película de temática LGBT también. Me gusta tener una diversidad de públicos, personas que piensen distinto a mí, siento que son las que más me nutren. Me gusta hacer proyectos muy diferentes que me acerquen a muchos tipos de personas.
‘La muerte no es el fin del mundo’ tiene un título que suena a duelo. ¿Qué tuviste que matar en ti para poder escribirla?
Tuve que matar quizás la vergüenza. Dirigir, escribir y actuar fue un proceso muy arduo en donde tuve que hacer muchas cosas. Crecer mucho, enfrentarme a hacer todo y a tomar decisiones autorales mata la inocencia en uno y creces. Creo que ese fue el mayor desafío, porque parece una ‘pavada’, pero es muy complejo hacer un corto, todo lleva mucho tiempo, mucho trabajo, mucha gente. Entonces, creo que maté un poco mi inocencia de hacer cosas. Te das cuenta de que el mundo es un poco más complejo.
¿Cómo fue escribir, dirigir y actuar en esta historia?
Trabajé con amigos, en su mayoría, y todo el tiempo intenté que sea algo muy horizontal, confié mucho en el criterio de los demás, porque si no te emocionas con tus ideas y como haces todo, se puede poner un poco vertiginoso y peligroso. Si bien yo cumplía muchos roles, quería que todos tengamos la misma importancia.
¿Qué es lo que haces ahora como director que odiabas que hagan contigo como actor?
Intento ser amable, por sobre todas las cosas; no es que me hayan tratado mal, pero intento escuchar mucho, tratar de entender qué necesita el otro y no tanto lo que quiero yo. Hay una negociación de tratar de entender qué pasa y que tu idea no oprima tanto al otro. Como es un trabajo en equipo, todos tienen el mismo valor.
También ganaste el Cóndor de Plata en 2021. ¿Este premio te dio libertad o, por el contrario, ejerció presión en tu trabajo?
No me dio presión, tampoco sé si libertad. Me dio un lindo orgullo familiar, mi mamá se emocionó y eso fue muy hermoso, pero después los premios son premios, es hermoso recibirlos, pero no hizo que pasen otras cosas en ese momento. Simplemente, fue como: “Qué bueno recibir esto”. Mi gente se puso muy contenta y después la vida sigue, la vida no son los premios, la vida son las personas, las conversaciones y como uno se lleva con eso. Fue una gran alegría y después la vida siguió y estoy contento con haberlo ganado, pero no creo que me defina mucho un premio.
¿Crees que las películas LGBT+ en Latinoamérica todavía están muy asociadas al sufrimiento, a la miseria, al trauma?
Creo que la mayor parte del cine LGBT se apoya en historias así bastante truculentas, tristes. Creo que en Argentina, por lo menos, ya le están dando una vuelta también hacia otro tipo de historias y ojalá que pueda ser así. Me parece que está buenísimo, se puede hacer de todo y está genial explorar todos los campos, no quedarse siempre en el mismo lugar y como dándole vueltas a lo mismo, sino siempre apostar a lo nuevo, romper con los parámetros establecidos.
¿Crees que algunos actores tienen miedo de interpretar personajes LGTB+?
Si el miedo te paraliza, es un problemón. Pero si hay actores que usan el miedo como motor y pueden interpretar desde eso, me parece increíble, hay que ver cómo se trabaja el miedo. Una vez me quisieron asaltar y el miedo me hizo correr como nunca en mi vida, me dio una potencia que no me dio ni siquiera el deseo más profundo. Usemos el miedo para generar esa potencia y hacer algo increíble con eso.
¿Te molesta que algunas personas crean que el cine LGTB+ debe representar ciertos parámetros de la comunidad?
Creo que existe la ética, mi moral y mis valores, pero está buenísimo que haya gente que piense distinto a uno. Si alguien piensa que las cosas solamente pueden ser una manera, yo desconfío. Me parece que está bien abrir el cine a nuevas voces, a nuevos riesgos, a equivocarse. Hoy en día el equivocarse está muy castigado y es la única forma de aprender y avanzar. Yo estoy a favor de que se haga de todo. Siempre digo que hasta con la caca se puede hacer combustible. Todo lo que sirva para inspirar a otras personas a hacer más cosas, adelante.