“Nos enfrentamos a una dualidad de incertidumbres: por un lado, la demanda de petróleo cada vez más volátil que exige ajustes continuos en la producción, complicada por la necesidad de consenso dentro de la OPEP; y por otro, la inestabilidad de la economía china, particularmente agudizada por la crisis de Evergrande, la inmobiliaria más endeudada del mundo. Estos factores, sumados a la intervención de los bancos centrales en las tasas de interés y su efecto sobre el acceso al crédito, configuran un escenario que impactará significativamente los patrones de consumo a corto y mediano plazo”, explica Willard Manrique, CEO del Grupo Crosland y especialista en Dirección Comercial del PAD.