La auditoría realizada por PwC concluyó que la situación financiera de Petroperú sería más complicada de lo que muestran sus propias cuentas y advirtió que las pérdidas podrían ser mayores a las reconocidas oficialmente.
Nakandakare afirmó que en la actualidad muchos de sus clientes les piden acceder a productos que inviertan en la bolsa americana e índices de de primer nivel.
La historia comenzó en febrero de este año, cuando Petroperú presentó a la Superintendencia del Mercado de Valores (SMV) sus estados financieros preliminares del 2025. En ese momento informó una pérdida neta de US$468.3 millones.
Sin embargo, tras la auditoría externa, la cifra cambió de manera significativa. Los estados financieros auditados elevaron la pérdida a US$601.5 millones, es decir, aproximadamente US$133 millones más que lo informado inicialmente al mercado.
La principal diferencia estuvo vinculada al reconocimiento de mayores pérdidas asociadas al valor de algunos activos de la compañía.
Pero el hallazgo más importante de PwC no es ese aumento de US$133 millones adicionales. Lo que realmente preocupa a la firma auditora es que, incluso después de ese ajuste, la pérdida podría seguir siendo mayor.
El meollo del problema
Petroperú tiene instalaciones, refinerías, equipos y otros activos que aparecen valorizados por miles de millones de dólares en sus estados financieros. Las normas contables obligan a revisar periódicamente si esos activos realmente generan el dinero que se esperaba cuando fueron construidos o adquiridos.
Si generan menos de lo previsto, su valor debe reducirse y esa diferencia se registra como una pérdida.
PwC revisó precisamente ese ejercicio y concluyó que Petroperú utilizó supuestos que no guardan relación con el desempeño observado recientemente, especialmente durante el 2025, primer año completo de operación de la Nueva Refinería Talara.
Según la auditora, si se hubieran empleado datos más consistentes con los resultados reales de la empresa, habría sido necesario reconocer un deterioro adicional y, por lo tanto, una pérdida mayor.
El problema es que PwC no pudo determinar con precisión cuánta pérdida adicional debió haber registrado Petroperú, debido a la amplitud de los escenarios posibles.
En su dictamen afirmó que la memoria anual de Petroperú contiene una "incorrección material" relacionada con este tema, debido a que el valor de los activos y la pérdida reportada no reflejarían adecuadamente el deterioro que, según la auditoría, debería evaluarse.
Procesos y contingencias
Otro punto que llamó la atención de PwC fue el registro de contingencias, es decir, de los procesos judiciales, arbitrajes, reclamos y otros casos que eventualmente podrían generar pagos para la empresa.
La observación adquiere mayor relevancia si se considera que Petroperú reportó contingencias calificadas como probables por US$177.5 millones y contingencias posibles por otros US$493.1 millones.
Sin embargo, la auditora señaló que la gerencia no incorporó ni actualizó la totalidad de los procesos que podrían derivar en obligaciones futuras, por lo que no pudo verificar completamente si los riesgos registrados reflejan todas las posibles contingencias que enfrenta la petrolera.
En otras palabras, PwC no pudo comprobar que la petrolera haya incluido todos los casos que eventualmente podrían terminar costándole dinero a la empresa.
Controles bajo la lupa
La auditoría también puso bajo observación los mecanismos de control interno de Petroperú.
PwC identificó como un asunto clave de la auditoría el riesgo de vulneración de controles en los procesos de contratación de bienes, servicios y obras.
Para ello revisó informes internos, evaluaciones externas, investigaciones fiscales, reportes de la Contraloría General de la República y actuaciones del Órgano de Control Institucional relacionadas con posibles irregularidades, favorecimientos o conflictos de interés ocurridos en años recientes.
La firma auditora precisó que no concluyó la existencia de un perjuicio económico específico derivado de esos casos. Sin embargo, consideró que el riesgo era lo suficientemente relevante como para ampliar el alcance de sus pruebas y evaluar el posible impacto de estas situaciones sobre los estados financieros de la empresa.
Dudas sobre su continuidad
A ello se suma una advertencia sobre la capacidad de la empresa para continuar operando sin dificultades.
PwC recordó que Petroperú cerró el 2025 con pérdidas por US$601.5 millones y déficit de capital de US$2,286.5 millones, una situación que, según la auditora, constituye una incertidumbre material sobre su continuidad como empresa en marcha.
Así, la firma advirtió que la compañía enfrenta una situación financiera tan frágil que existen dudas significativas sobre su capacidad para sostener sus operaciones bajo condiciones normales sin apoyo externo o medidas extraordinarias.
Más allá de las pérdidas
La auditoría también recuerda que durante los últimos años Petroperú ha recibido distintos mecanismos de apoyo estatal para sostener su operación, incluyendo garantías, capitalizaciones y otras medidas extraordinarias destinadas a preservar su continuidad.
Por ello, las observaciones de PwC trascienden el ámbito estrictamente contable.
La discusión ya no gira únicamente en torno a cuánto perdió Petroperú en 2025, sino también a si la empresa está reflejando íntegramente el deterioro de sus activos, todos los riesgos que enfrenta y su verdadera capacidad para sostenerse en el tiempo sin seguir dependiendo del respaldo del Estado.
La auditoría concluye que los problemas financieros de Petroperú son más profundos de lo que reflejan las cifras presentadas por la petrolera y que todavía existen dudas sobre si todas las pérdidas y riesgos potenciales han sido reconocidos en su verdadera magnitud.
¿Quiénes son los responsables?
Aunque la auditoría es crítica con varios aspectos de la información financiera de Petroperú, no atribuye responsabilidades individuales ni identifica funcionarios específicos como responsables de las observaciones detectadas.
Sin embargo, el informe sí establece que la responsabilidad de elaborar los estados financieros, estimar las pérdidas por deterioro de activos, registrar las contingencias judiciales y mantener los controles internos corresponde a la gerencia de la empresa.
Asimismo, señala que el Directorio tiene la responsabilidad de supervisar el proceso de preparación de la información financiera y velar por el adecuado gobierno corporativo de la compañía.
Dependerá encontrar una salida a esta situación de Petroperú a la nueva presidenta, Keiko Fujimori.
Suscríbete gratis a la Guía Gastronómica más prestigiosa del país. SUMMUM, el newsletter semanal.
VIDEO RECOMENDADO