De acuerdo con Mark Tay-lor, decano de la Escuela de Negocios de la Universidad de Warwick, los incentivos existentes para que los mercados cometan fraudes son masivos, más aún porque las ganancias son muy elevadas. En contraparte a ello, hay poca amenaza de cárcel para los que realizan malas prácticas y los altos directivos no se hacen responsables.