PUBLICIDAD
INFRA SUMMIT 2025

“El objetivo es reflexionar sobre las lecciones de los proyectos”

El director ejecutivo del INFRA Summit 2025, Carlos Chau, advierte que los grandes proyectos de infraestructura requieren liderazgo y coordinación del Estado.

Imagen
carlos-chau
“El sistema de grandes proyectos no es solo inversión, requiere liderazgo y coordinación estatal”, mencionó Chau.
Fecha actualización:
13/11/2025 - 17:25
Escucha esta nota

El INFRA Summit 2025 organizado por la Universidad de Lima y Latac Business se llevará acabo el próximo lunes 24 de noviembre en la Universidad de Lima (Auditorio O – Edificio 1), desde las 2:00 pm. Carlos Chau, director ejecutivo del INFRA Summit 2025, analiza los desafíos de las APP y los G2G, y plantea cómo fortalecer la gestión de proyectos de infraestructura en el país.

¿Cuáles son los principales problemas que se van a debatir en el INFRA Summit 2025?

El foro nace de la necesidad de dar mayor claridad a la discusión sobre la conveniencia de los acuerdos Gobierno a Gobierno (G2G) y las Asociaciones Público-Privadas (APP) para financiar grandes proyectos de infraestructura. La Universidad de Lima está comprometida con promover las mejores prácticas para el desarrollo de estos proyectos y, junto con Latac Business y otras organizaciones, busca acercar este debate al público. El propósito es brindar mejores fundamentos para el uso adecuado de ambos modelos.

¿Cuáles han sido los hallazgos en el uso de los mecanismos G2G y APP?

En el caso de los G2G, hay un claro enfoque en la velocidad y la eficiencia. Es como tener al mejor gestor de proyectos del mundo asesorándote para culminar rápido y con alta calidad, aunque el financiamiento sigue siendo totalmente estatal. Sin embargo, la rapidez con que se ejecutan ha hecho que no se prevean aspectos clave como la operación y el mantenimiento. Ese es un punto pendiente

¿Y respecto a la modalidad de APP?

Las APP han sido un pilar en el desarrollo de grandes concesiones. Han permitido trasladar al sector privado el riesgo de inversión, generando un impulso fiscal importante. Pero también debemos ser humildes: tras sus ventajas, hay casos de retraso, como la Línea 2 del Metro. La causa no es necesariamente el modelo, sino incumplimientos del Estado, como demoras en la entrega de terrenos, que provocan retrasos y arbitrajes.

¿La sostenibilidad fiscal puede ser una limitante para elegir entre estas modalidades?

Sí. Los G2G dependen de la capacidad fiscal del Estado y no resuelven problemas como expropiaciones, predios o permisos, que son su responsabilidad. Las APP también son vulnerables ante incumplimientos, lo que puede generar gasto fiscal. Además, los G2G no incluyen aún contratos de operación y mantenimiento, lo que representa un riesgo para la sostenibilidad del proyecto.

El rol de la Contraloría es importante, pero algunos expertos señalan que puede generar desincentivos. ¿Cómo establecer los límites?

Has tocado un punto importante, aunque el modelo G2G nació para acelerar la inversión, no podemos olvidar que vivimos una etapa marcada por la desconfianza derivada de los casos Odebrecht y Lava Jato. Esa desconfianza se ha trasladado al sector público y afecta la ejecución de 
proyectos.

Entonces, ¿cómo alcanzamos el equilibrio?

El llamado a la conciencia que levantas es porque no terminamos de entender que el sistema de grandes proyectos no depende solo de la inversión ni del MEF ni de los privados, sino de la participación coordinada de todos los actores. Cada uno cumple un rol esencial para cerrar brechas. Si no trabajan de forma articulada, el ciclo se rompe. Esa coordinación requiere liderazgo del Gobierno, que debe convocar a las instituciones del ecosistema y promover que asuman sus responsabilidades.

Muchos proyectos se han retrasado en las regiones por interferencia política. ¿Cómo reducirla?

Los gobiernos subnacionales tienen un rol muy importante, pero carecen de capacidades suficientes. La descentralización se estancó: trasladó funciones, pero no competencias. Así, muchos gobiernos regionales tienen múltiples responsabilidades, pero poca preparación.
Un error ha sido evaluarlos solo por su ejecución presupuestal. El impacto de un proyecto no se mide únicamente por cuánto se gasta, sino por la satisfacción del público: si las obras se concluyen a tiempo, si brindan servicios de calidad y atención oportuna. Esa debería ser una mejor medida de gestión.

 

Recibe tu Perú21 por correo electrónico o por WhatsApp. Suscríbete a nuestro periódico digital enriquecido. Aprovecha los descuentos aquí.  

VIDEO RECOMENDADO

TAGS RELACIONADOS
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD