En agosto de 2019, cuando no imaginábamos que asomaría una pandemia, entrevisté a José María ‘Chema’ Salcedo, el entrañable periodista que en 1951 llegó en barco al Callao procedente de Bilbao. Tenía cuatro años de edad y cruzó el Atlántico en 28 días.
La repentina y dolorosa partida de Manolo Rojas nos permite recordar a otras figuras de la comicidad nacional. De Mario Velásquez, ‘Achicoria’, y “la santa paciencia” de Álex Valle a Antonio Salim, ‘El jefecito’, y Rodolfo Carrión, ‘Felpudini’.
Me recibió en su casa, que era como un museo de su vida, obra y placeres. La intensidad de lo vivido no entraba en aquel hogar, pero él encontraba espacio.
Exhibía una camiseta del Atlético Bilbao enmarcada y autografiada; una imagen con el fotógrafo ‘Chino’ Domínguez en la Plaza Roja de Moscú y, tal vez, detrás de ella su pasado izquierdista; libros de Metallica; tablas de Sarhua; esculturas; discos de Los Shapis y Ennio Morricone; las seis canciones que ha escrito y en ellas, escondidas, su deseo de haber sido un gran pianista.
Aquella entrevista fue a propósito de su tránsito por el cáncer, enfermedad que lo acaba de elevar a la eternidad a los 79 años.
"Cuando me dijeron que tenía cáncer, sentí alivio. Un año antes de la detección, nadie sabía por qué tenía un granito en la encía. Me dijeron que se podía operar. Pedí que me esperen, que debía ir a cubrir la Semana Santa de 2018. Me fui, el toro me agarró, volví y me operé", me dijo el inagotable periodista.
Para Salcedo, en su labor como periodista el primer valor que trató de defender es que no haya aburrimiento. Y luego, despertar la curiosidad. Pero le comenté que solemos subvalorar la palabra entretenimiento en nombre de la profundidad.
"Hay gente que tiene miedo a hablar hasta que no tenga las cosas claras. Las cosas nunca son claras. A veces la profundidad la usamos para lavarnos las manos. La profundidad no nos puede llevar a la esterilidad. El periodista tiene que traducir la realidad y convertirla en interesante, entretenida y verdadera. No hay un tema menor, todo depende de la forma. Y no está de moda cultivar la forma", respondió.
'Chema' ha trabajado en periodismo escrito, radial y en televisión. Además, hizo dramaturgia, publicó libros, fue casi actor y exploró alrededor la música.
"Soy amante de la música, pero no sé tocarla. Sin embargo, he compuesto letras, entre ellas 'Trasplante Chi Jau Kay', con música de Los Shapis. También hice otra canción con ellos que se llama 'De ambulante a magnate'".
Explicó que su admiración por los creadores de "Chofercito carretero" viene desde 1981. "Estaba caminando por La Victoria con el famoso fotógrafo ‘Chino’ Domínguez y vimos unos afiches que presentaban a Los Shapis en el estadio de Alianza Lima. Fuimos para saber de qué se trataba. Me acerqué donde ellos y desde ahí los conozco".
¿Acaso un tema pendiente fue el amor, casarse y tener hijos?
"Que sea soltero no significa que esté en contra del matrimonio. Simplemente no me he casado, a pesar de que en algunos momentos de mi vida sí tenía el deseo y la decisión, pero no me funcionó la relación con las mujeres. Y debo decir que soy heterosexual. Tener hijos me parece una cosa muy seria. Quizá no me atreví", explicó.
Hacia el final de nuestro encuentro, que se extendió por casi dos horas, le pregunté sobre el balance de su vida.
"Hay una cosa importante que tengo en el cerebro: no me duermo. Cuando salí de las 14 horas de operación, me mandaron a cuidados intensivos, donde todo lo apuntaba en papelitos, desde pedidos hasta ideas o cosas que pasaban. Y los conservo".
Y de 'Chema' conservamos sus ganas de creer, de hacer y de siempre volver a empezar.
Recibe tu Perú21 por correo electrónico o por Whatsapp. Suscríbete a nuestro periódico digital enriquecido. Aprovecha los descuentos.
VIDEO RECOMENDADO