La prudencia es un rasgo que define a María Teresa Braschi.
—La prudencia entendida como esta capacidad de pisar firme, pero no ir apresurada, no alborotarse y no precipitarse —me dice. Y efectivamente, su tono de voz es prudente. —Gracias por percibirlo. No es que uno lo haga a propósito. Pero te digo una cosa: la madurez también te da un ritmo distinto.
Estrella colombiana será parte del disco 'The World Meets Los Mirlos', que se estrena este 15 de mayo.
Cuando propuse esta entrevista, inicialmente pidió que le envíe las preguntas, que las respondería por escrito. Una forma de cautela, para preservar la fidelidad de sus palabras.
Es una de las figuras de la televisión peruana. Nombre que construye desde la juventud y su temprano ingreso a programas periodísticos, entre ellos el recordado Contrapunto, hacia finales de la turbulenta década del ochenta. Hoy está al frente de la conducción de Reporte Semanal, que va sábado y domingo, vía Latina Televisión.
Esta entrevista es a propósito del Día de la Madre, que se celebra mañana. Pero no solo para conocer a la mamá que es, sino también a la hija que fue.
Cuando su madre partió, le dedicó estas palabras: “Yo siempre te encontraré en las cosas más hermosas”. ¿En dónde la encuentra?
En los pequeños detalles que antes quizá pasaban desapercibidos y hoy son recuerdos. Si escucho una canción, recuerdo que fuimos juntas al concierto de la cantante (como el concierto de Paloma San Basilio, en 1987). Si paso por una calle donde hoy hay un edificio, recuerdo que antes había una casa donde íbamos a tomar juntas unas clases de baile. O si voy a uno de sus restaurantes preferidos, la veo sentada riendo en la mesa donde alguna vez nos sentamos. Hay días en que aparece en un gesto mío, en una palabra que digo igual que ella. El amor de una madre no desaparece: cambia. Es una energía que siempre está ahí.
¿Qué tal hija fue?
Fui una niña dócil, de buen comportamiento, muy curiosa, observadora. Al ser la mayor siempre tuve un rol protector con mis hermanos y luego, con los años, con mi mamá. Decidía muchas cosas, incluso para mi corta edad. Eso me formó, me dio una madurez precoz. Y en la adolescencia quizá fui un poco más rebelde, porque mi mami era muy estricta. Por ejemplo, nunca me dio permiso para ir a una pijamada. Eso cuando eres chica no lo entiendes. Hoy sé que lo hacía por protegerme.
Estas dos primeras preguntas corresponden al cuestionario escrito. Pero las respuestas de Maritere requerían repreguntas. Insistí y pedí, por lo menos, conversar telefónicamente. Aceptó. Unos eventuales diez minutos, se convirtieron en casi veinte.
¿Cómo era su madre?
Mi mami era una profesional, una mujer muy intelectual. Fue profesora, primero de inglés de colegio: de ahí mi amor por los idiomas; y luego fue profesora de literatura inglesa en la Facultad de Traducción de la Universidad Ricardo Palma. Era una mujer que amaba la literatura. Siempre me enfocó por ese lado; no le gustaban ciertas cosas: si me invitaban a un concurso de belleza... mi mami nunca se enfocó por ahí; prefirió orientarme hacia el conocimiento, el colegio, la universidad, los estudios, la lectura, etcétera.
¿Qué le decía a usted cuando la invitaban a un concurso?
No fue algo que en casa se conversara como una aspiración. Simplemente, pasaron las oportunidades. Mi mami influyó mucho en mi manera de ver algunas cosas en la vida. Cuando empecé a hacer comerciales, muy chiquita, ella me marcó la pauta y me dijo: “No quiero que eso nunca interfiera con tus estudios, con tu rendimiento escolar”. Y esa fue una promesa que yo le hice y la cumplí hasta el último día que terminé de estudiar. Y otra cosa que me dijo fue: “Siempre cuida bien las cosas que aceptas. Te van a ofrecer de todo”. Y, efectivamente, a lo largo de mi carrera me han ofrecido comerciales, portadas de todo tipo y siempre he tenido, digamos, la prudencia de saber qué cosas sí, qué cosas no.
Contrapunto fue su primer gran momento de popularidad. ¿Qué le decía?
Mi mami estaba muy contenta de que yo hiciera entrevistas políticas. Fui muy joven cuando empecé conduciendo un programa político, que además en ese entonces no era usual, porque los conductores eran mucho mayores. Diría que fui la primera conductora jovencita. Era como entrar en un mundo donde se manejaban Humberto Martínez Morosini, Manie Rey, Zenaida Solís, Elena Pasapera.
¿En qué se parece usted a su madre?
Bueno, físicamente algo (sonríe). No éramos tan parecidas de carácter, ahí me parezco mucho más a mi papá.
Las interrogantes previamente enviadas incluyen, como ya se dijo, su faceta de madre. Y en una de ellas le pregunto qué tienen sus hijos de ella.
Aparte del parecido físico que tengo con cada uno, me alegra ver que en muchas de sus decisiones están mis enseñanzas. Son chicos buenos y eso me basta y sobra. Quiero que siempre sean felices y sientan que su mami los ama por sobre todas las cosas.
Con dos hijos mayores, ¿cómo lleva su rol de madre?
Ya son adultos y lo más difícil es dejar de ser la mamá que dice cómo hacer las cosas. Puedo sugerir no imponer. Ya no les digo: “Yo creo que deberías…” Ahora es: “Creo que deberías considerarlo como una opción …”.
Pero en nuestra conversación telefónica trato de ir un poco más allá.
¿Qué enseñanzas les ha dado a sus hijos?
Mi mami fue una mujer muy estricta con los permisos. Por el contrario, a mis hijos les he dado todo lo que no tuve. “Mami, quiero irme a dormir a la casa de mi amigo”. Permiso. “Mami, quiero que vengan mis amigos a dormir a la casa”. Permiso. Les he dado a mis hijos toda la confianza.
¿Y qué les ha transmitido sobre cómo afrontar la vida?
Siempre les digo que sean buenas personas. Ahí sí no transo. Les digo que siempre es bonito dejar una huella, que la gente hable bonito de ti, innecesariamente no andar peleándote.
¿Qué diría que hace especial a las mamás peruanas?
La madre peruana es luchadora y resiliente. Saca fuerzas de donde sea para mantener a su familia emocional y económicamente. Por alguna razón hay muchos padres en este país que se desentienden fácilmente y a veces toca ser mamá y papá. Un aplauso para ellas, mi admiración y cariño en su día. Que nos una siempre esa capacidad infinita de dar amor y no nos olvidemos de demostrarlo.
Esta última respuesta pertenece al cuestionario escrito. Y hacia el final de nuestra conversación virtual le propuse el ejercicio de tener al frente a su madre.
¿Qué le diría a su mamá si volviera?
La disfrutaría, la abrazaría… Yo siento que siempre me ve. Siento que mis padres siempre me acompañan.
Autoficha:
-“Soy María Teresa Braschi Glave. Sobre la edad, me gusta que sea como una coquetería, un misterio. Antes las mujeres jugábamos mucho con eso, ahora con el Google es imposible (risas). Nací en Miraflores. Empecé a hacer comerciales a los 15 años”.
-“Tenía que conciliar mis estudios con grabar comerciales. Salí del colegio y luego entré a Canal 9, como reportera. Lo que pasa es que salí en la portada de Caretas y en la tarde me llamaron del canal. Posteriormente, pasé a conducir el noticiero”.
-“Cuando viene la oportunidad, tienes que estar preparada. Desde el colegio era la que animaba los eventos, di el discurso final de mi promoción en alemán y venía de estar frente a cámaras desde los 15. A Contrapunto ingreso con 25, 26 años”.
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