Bueno, es que el Perú de hoy es completamente distinto. La economía peruana es casi el triple en tamaño que aquella. La deuda externa representaba un porcentaje elevado del Producto, gran parte de la cual se encontraba impaga frente a los acreedores. Perú se encontraba no solo aislado por la incapacidad de obtener financiamiento internacional y menos inversiones significativas. Los aranceles eran altísimos, un mecanismo de protección para la creación de industrias artificiales. Un tema importante que nos ha permitido estabilidad fue la nueva ley del Banco Central de Reserva, que asegura su autonomía e independencia del Gobierno. Se trataba de refundar el Estado, haciéndolo más eficiente y abierto al mundo. Hoy el Perú es un país integrado al mundo. Recuerdo que, cuando ingresé al MEF, un día llamé al Toronto Dominion Bank, que era agente de un crédito sindicado. Me dijeron ‘¿dónde es Perú?’. Luego de unos minutos, me dijeron ‘oiga Ud., su país nos debe un montón de dinero, no del préstamo, sino de las comisiones a los bancos agentes, que era una cifra ridículamente baja’. Perú no estaba en el mapa.