Un día como hoy, en 1937, nació Gerardo Chávez. Y hoy uno de sus sueños renace: el Museo de Arte Moderno de Trujillo reabre sus puertas al público, a casi cinco meses de la partida de nuestro entrañable y respetado artista.
Mañana presenta ‘Antes del olvido’, su libro de memorias, que llega a los 84 años pero con la vitalidad de un niño. Perú21 entrevistó al artista Gerardo Chávez.
Los estragos del Niño Costero obligaron a cerrar el espacio museográfico en 2017. Y luego una pandemia y la indiferencia estatal complicaron aún más su reapertura.
Dos gigantes: la obra y el autor. (Foto: Javier Zapata).
Gerardo Chávez volvió a Trujillo hace casi cuatro años. Lo hizo para ayudar a su padre, entonces con 83 años a cuestas, y el deseo de reabrir el museo. El pintor una vez me dijo: “Me alimento de ilusiones”.
—Mi papá estaba solo, con un Estado que nunca lo apoyó. Decidí acompañarlo en la reapertura del museo, rediseñarlo e integrarlo en un sistema más actual —me dice Gerardo.
Un museo que florece en medio de la violencia, la crisis política y el duelo familiar.
—Los museos no son espacios solo de observación, sino también de civilización, de transformación, de conexión, de mediación, de construcción de diálogo y de pensamiento crítico.
Instalaciones del museo en Trujillo. (Foto: Gerardo Chávez).
—¿Qué nos dice que se abra un museo así en el Perú de hoy?
—Es un acto de renacimiento, de revolución. Es decir: “Aquí estamos los artistas”. También hay espacios para regenerar a la sociedad. Se debe romper esa idea de que los museos son solo espacios informativos y que se conviertan en lugares formativos. Esa es la intención que tenemos como museo. Trujillo merece volver a ser considerada la capital cultural peruana. Por ejemplo, mi papá fundó en el año 83 las primeras bienales.
Edmundo Gerardo Chávez López no solo fue artista, sino también gestor, activista, filántropo, coleccionista. Nació en Trujillo. Perdió a su madre a los 5 años. Creció en Paiján, un pueblo donde sufrió y a la vez alimentó su universo pictórico. Terminó el colegio y se enteró de que Ángel Chávez, su hermano, atravesaba un gran momento en Lima como pintor, y vino a la capital en busca de él. “Quería ser como mi hermano”, me dijo en 2022.
En la primera oportunidad que tuvo de ganar dinero compró un terreno, construyó su casa y el Museo de Arte Moderno de Trujillo.
El museo tiene 1,500 m² de exposición. Propone cinco salas expositivas, una permanente con la obra monumental del artista, como La procesión de la papa o El otro ekeko.
Cuenta con un área pedagógica, espacios de talleres y conferencias. Un pabellón con la colección precolombina de Chávez, compuesta por más de 7,000 piezas. Un jardín de esculturas que articula los espacios.
Gerardo Chávez, el hijo. (Foto: Gerardo Chávez).
Una imagen y mil palabras
Gerardo abraza a Gerardo. Están sentados en el suelo y él apoya el brazo izquierdo sobre una silla de madera. Y su hijo se apoya en él. El brazo derecho de Gerardo casi lo rodea y su mano se posa sobre su pecho y casi lo protege. Gerardo mira a la cámara campechano, satisfecho, orgulloso: delante está su hijo y detrás una de sus pinturas. Gerardo también mira a la cámara, pero con la mirada melancólica del niño de 10 años que es. Padre e hijo, una fotografía en blanco y negro, hace 25 años.
—Soy una persona melancólica y es algo que también he heredado de mi padre. Creo que mi papá me ha enseñado a ver el mundo con sus ojos. Me he sentido siempre honrado de... —busca palabras, no las encuentra, pero vuelve—... Perdón, me emociono un poquito... Me siento honrado de haber también representado para su pintura un momento de encuentro con su propia infancia. Creo que cuando yo nací mi papá se reencontró con su niño interior.
Así, el pintor creó carruseles, que nacen a partir del nacimiento de Gerardo, o la serie “Caballitos para Amador”.
Gerardo Amador Chávez Maza tiene 35 años. Nació en Lima, pero se considera trujillano. Es bachiller en Arquitectura y tiene una maestría en Curaduría de Arte Contemporáneo en Royal College of Art de Londres.
La última vez que conversaron, Gerardo le dijo a Gerardo: “Estoy muy orgulloso de ti, te veo a través mío”.
—Eso que me dijo va a perdurar en mi corazón para siempre.
—¿Qué le dirías a tu padre?
—Que esté tranquilo, que su legado, el amor y dedicación que le entregó a esta ciudad están en buenas manos.
Instalaciones del museo. (Foto: Gerardo Chávez).
Datos:
-Por la reapertura del Museo de Arte Moderno de Trujillo hoy el ingreso es libre. La atención regular será de martes a domingo, de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Y con un ticket único se puede entrar al Museo del Juguete –que también gestó el artista norteño– y al renovado museo.
-El museo está ubicado a veinte minutos del centro de la ciudad. Si eligen ir en transporte público, los buses de la empresa Caballito de Totora –ad hoc para la ocasión– llegan hasta el museo.
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