Para cada pregunta, Fernanda Trías tiene alguna respuesta casi inmediata. Pero cuando le pregunto cómo se convirtió en escritora varios silencios la interrumpen.
Escritora, periodista y poeta. Acaba de publicar un nuevo libro: 'La culpa es mía', reunión de relatos breves, pero profundos. Perú21 entrevistó a Marcela Robles.
En algún momento de su juventud empezó a escribir sin pensar en ser una escritora que publique libros. Me dice que es el mundo exterior el que la vuelve una autora que publica. “Siempre fui una escritora del alma”, afirma la narradora uruguaya.
De padre médico, pensó ser médico. Se graduó como traductora y durante varios años se dedicó a traducir textos médicos. Y Miembro fantasma (Páginas de Espuma, 2026) es el nombre de su más reciente libro. Su obra ha sido traducida a veinte lenguas y en 2020 Uruguay le otorgó el Premio Nacional de Literatura.
Fernanda Trías presentará Miembro fantasma este sábado 25 de julio, a las 4 p.m., en el Auditorio José María Arguedas de la Feria Internacional del Libro (FIL), que hoy se inaugura, en su nueva sede del Centro de Exposiciones Jockey (Surco). Conjunto de cuentos que la trae de gira por Montevideo, Buenos Aires y, ahora, Lima.
¿En el cuento “Miembro fantasma” hay una metáfora de la violencia cuando escribes “no le amputaron el dolor”?
Estamos hablando de una violencia muy específica vinculada a las dictaduras militares. Heridas históricas que están mal cerradas, mal cicatrizadas.
¿Hoy cómo se expresan esas heridas?
En una fragmentación del tejido social. En una falta de reconciliación. Hay un nosotros versus ellos, hay resentimientos brutales.
¿Qué violencias vivimos hoy?
Las microviolencias. Hay violencias burocráticas. Hay muchas violencias que continúan hacia las mujeres. Ni que hablar de la violencia que vivimos en las redes sociales, donde todo el mundo insulta de una manera muy gratuita. Muchas veces me sumerjo en esa violencia. Me intriga tratar de entender cómo es que en esa oscuridad habita también el ser humano. Estoy pensando mucho en este momento tan terrible que estamos viviendo de posverdad, donde la verdad es solamente una opinión y es tu opinión contra la mía, no existen los hechos. Es una verdadera guerra de bandos. Hay ciertas cosas básicas que se han roto. Reflexiono mucho sobre eso, pero no tengo las respuestas. Lo que hago después es llevar eso a la escritura y explorarlo en mis textos y tratar de responderme algunas preguntas. La escritura es la manera que yo encuentro de lidiar con el mundo.
¿Y qué hacemos ante esa realidad?
Quienes hacemos una disciplina artística tenemos ese pequeño espacio de libertad donde podemos procesar una cantidad de cosas. La escritura es explorar esas cosas que nos atraviesan y luego colectivizar esas angustias, y decir “bueno, te invito a que juntos conversemos sobre esto, pensemos, sintamos los mismos dolores”. Ese es el trabajo artístico. Por eso me parece tan importante el rol de la cultura en las sociedades ahora que se está atacando la cultura, que se intenta achicar el Ministerio de Cultura o cerrarlo o cada vez cerrar más espacios de estos. Hay ciertos sectores de la sociedad que lo ven muy improductivo, pero en realidad cumple esta función social muy importante.
¿Podríamos afirmar que en el cuento “Intimidad irremplazable” están las violencias de la maternidad?
Sí. Muchas veces esas violencias no nacen ni de la mala fe ni del deseo de dañar, y eso es lo que me interesa. Lo que me interesan son las relaciones de amor, de afecto que aun así van produciendo daño a su alrededor, porque en los vínculos es muy difícil no rozar al otro. Cuanta más intimidad hay, más potencial tenemos de dañarnos. Viste que Sartre decía: un hombre es lo que hace con lo que hicieron de él. Somos esa acumulación de dolores, de vivencias, y luego cargamos con todo eso y nuestra responsabilidad sería no descargarla en los demás, pero sabemos que no siempre se logra. Ese es el terreno que me interesa, que no es un terreno blanco y negro, “esto es malo”, “esto es bueno”. Lo más humano es moverse en esa gama de grises y mis personajes intento que se muevan en esa gama de grises.
¿Eres madre, Fernanda?
No, soy tía.
¿Pensaste serlo?
No es algo que estuvo en mi horizonte de deseo. Me interesa mucho pensar los cuidados por fuera de los lazos biológicos. La maternidad es un tipo de cuidado, pero existen muchos otros tipos de cuidado.
¿Por qué en el cuento “Personaje en construcción” buscas satirizar al escritor?
Para reírme de mí y reírnos de nosotros los escritores. El humor permite desacralizar ciertas cosas y hacer tambalear ideas recibidas acerca de lo que es un escritor, de lo que es un escritor importante.
Tú eres una escritora importante.
No creo (risas)… Lo que trato es de aportar con mi mirada personal. Como escritora mi obligación es ser lo más fiel posible a poder aportar una mirada muy específica e irrepetible, que sea la de Fernanda: esta uruguaya, esta hormiga que ha pasado por la tierra, pero que a su vez es una hormiga única e irrepetible. Me concentro en eso sin pensar en cuánta relevancia puede tener.
¿Por qué Lima está en el cuento “Última carta a Claudia”?
Fue a partir de una experiencia que se llamó Lima Imaginada, un proyecto del Ministerio de Cultura. Recorríamos Lima para escribir una crónica a partir de esa experiencia. Me impactó cuánto Lima me recordaba a Montevideo.
Escribes sobre Lima: “montañas que quieren volverse desiertos”.
Justamente, fue a partir del vínculo con el paisaje. Es un punto de encuentro donde Montevideo y Bogotá (donde hoy vive), que son mis dos lugares, se juntan en Lima.
Autoficha:
-“Tengo 49 años. Nací en Montevideo. Acabé el colegio y pasé a la universidad para estudiar Traducción. Desde los 8 años estuve enamorada de aprender idiomas. Me enfoqué en inglés porque me encanta. También traduje del francés, hacía subtítulos para películas”.
-“Hice un diplomado para ser profesora de inglés y estudié Literatura inglesa. Actualmente, enseño en Escritura Creativa en Colombia, en el Instituto Caro y Cuervo. Todos los semestres van cambiando los cursos; entonces, no tengo un curso fijo que enseñe”.
-“Estoy escribiendo algo de narrativa, una novela, muy incipiente todavía... De Perú lo que más amo son los poetas. Leo muchísimo a Watanabe, a Blanca Varela, Vallejo, Luis Hernández, Carmen Ollé. Es la mejor poesía, es la que más me gusta. La poesía ha tenido una fuerte presencia en mi formación”.
Recibe tu Perú21 por correo electrónico o por Whatsapp. Suscríbete a nuestro periódico digital enriquecido. Aprovecha los descuentos.
VIDEO RECOMENDADO