Con una sonrisa afable y los rulos alborotados, un sereno Enrique Bunbury ingresa a la videollamada. Una nueva gira, una nueva oportunidad de reencontrarse con su público limeño que nunca lo defrauda, así como él tampoco lo hace. Nuevas Mutaciones es la gira que lo trae nuevamente a Lima para presentar, entre otras perlas, su nuevo álbum, De un siglo anterior, marcado por la poesía y por esa voz de barítono que se luce aún más en vivo.
El español estaba en la mira de su exequipo, el Liverpool FC, pero los blues tomaron la delantera.
Llegas a Lima con una nueva gira, Nuevas Mutaciones. ¿Qué canciones nos traerá?
Son versiones e interpretaciones de distintos momentos de mi cancionero, desde Héroes del Silencio hasta De un siglo anterior, todas interpretadas por esta banda de diez músicos que nos da la versatilidad como para sumarnos a los distintos momentos de mi carrera. Vamos a rebuscar entre el cancionero para mostrar canciones que no han sido tan habituales en las giras y otras que no hemos tocado nunca. También algunas que hemos interpretado en pocas ocasiones. Va a ser un repertorio interesante.
Debe ser muy difícil para ti, para tu banda, hacer una setlist, ¿no?
Es difícil. Es difícil cada vez más, de hecho, ¿no? Porque se van a añadir más canciones y es difícil encontrar un nexo entre todas ellas. Eso es lo que hemos querido hacer con este show: encontrar algo que una a todas para este proyecto que se llama Nuevas
Mutaciones.
Vivimos en tiempos de avances tecnológicos que hasta se está reviviendo a ídolos para llevarlos de gira, como en el caso de Soda Stereo. ¿Qué piensas de eso?
No he visto a Soda y no quiero juzgar, pero no sé si es un holograma. Creo que eso voy a utilizar para hacer promoción; voy a mandar un holograma.
Una entrevista con el holograma de Enrique sería interesante.
A mí me gusta mucho la música hecha por músicos, me gusta escuchar y ver a los músicos interpretar la música con sus capacidades musicales e interpretativas; eso es algo que siempre he admirado. En los espectáculos de pop, rock, de música popular en general, se van adornando con nuevas posibilidades tecnológicas, ¿no? No juzgo ni critico. Creo que lo importante es la música, que la música sea buena y eso es lo que tenemos que valorar.
¿Y sobre la música generada por IA?
Como siempre que aparecen nuevas herramientas, aparecen nuevos excesos de utilizar esas herramientas. La inteligencia artificial seguro que se puede utilizar para cosas más interesantes dentro de la medicina, pero crear artistas nuevos e inexistentes con la inteligencia artificial no deja de ser una tontería.
Sí, pues, es verdad.
Lo que necesitamos es un punto de vista. Para mí lo que es importante de un disco, de una canción, de un artista es, bueno, ¿cuál es su punto de vista?, ¿qué es lo que está aportando?, ¿cuál es su personalidad? Y la inteligencia artificial no tiene personalidad.
Tú eres un poeta, tienes tres libros de poesía, eres un letrista. ¿Sientes que se está perdiendo la poesía en el mundo?
Es cierto que lo poético está en un lugar crítico porque abrazamos lo tecnológico con demasiado entusiasmo. Lo tecnológico tiende a perfeccionar las aristas de nuestras emociones, de nuestras propuestas artísticas, y hay algo bello en esas imperfecciones, algo bello que normalmente nos lleva a lo poético. Y creo que un cuadro hecho con inteligencia artificial, una fotografía hecha con inteligencia artificial, una canción, de alguna manera, se desprende de todo lo poético.
Quisiera soltarte unos nombres para que me digas lo que se te viene a la cabeza. Empezamos con Raphael.
He tenido la fortuna de contar con su amistad y el privilegio de escribir una decena de canciones para su repertorio. Para mí fue un honor inducirlo en el Person of the Year de los Latin Grammys del año pasado.
García Lorca.
Bueno, mi relación con García Lorca ha quedado un tanto diluida en el tiempo, porque yo tuve un periodo de lector, pero fue un tanto juvenil. No ha perdurado tanto en el tiempo y debería volver a él.
Oscar Wilde.
Es el que me regaló mi apellido y mi nombre artístico a través de la obra La importancia de llamarse Ernesto. Y a Oscar Wilde, sin embargo, sí que he vuelto. Después de esa primera etapa formativa adolescente, hacía mucho tiempo que no lo leía y volví con un libro suyo que se llama De profundis, que es el libro que escribió en la cárcel.
Justamente su tumba en París es cada vez menos visitada.
Me causa tristeza porque hay algo hermoso y romántico en honrar a los muertos que nos han dado tanto, que nos han regalado obras
imperecederas.
¿Piensas en la muerte?
Pues sí, la verdad, pero yo estoy muy reconciliado con la muerte, sabiendo que es algo que incuestionablemente llega y que nos toca. Y no es algo que ni me aterre ni que me preocupe. Cuando llegue el momento, la abrazaré con entusiasmo y con toda la disposición.
Por último, tu familia: tu esposa y tu hija.
Bueno, ese al final es el motivo por el que haces todo y te levantas cada mañana.
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