La coyuntura siempre nos sorprende a los periodistas. Cuando Pedro Castillo dio el golpe de Estado, tuve que volar, me puse los zapatos y salí de maquillaje volando, porque fue casi al mediodía. ¿Cómo narrar un golpe de Estado de manera profesional y de manera que la ciudadanía pueda informarse de manera correcta? Fue uno de los momentos más desafiantes y enriquecedores para mí como periodista. El 28 de julio de 2022, cuando aún estaba Pedro Castillo en Palacio de Gobierno, los manifestantes nos tiraban monedas y piedras, nos agredían y atacaban siempre. Habíamos llegado desde las 4 de la mañana. Habían sido alentados por personas que nunca entendieron el rol de la prensa, que es informar. También recuerdo que durante los dos años de pandemia tuvimos que informar sin parar... era todo incertidumbre. Me siento afortunada de cubrir sucesos históricos, no solo para el Perú sino para el mundo. Han sido momentos gratificantes y desafiantes, incido en esa palabra porque eran tiempos importantes. Además, no olvido que la entonces ministra de Salud, Pilar Mazzetti, nos dijo que se iba a vacunar al final, porque el capitán es el último en abandonar el barco. Yo estaba en Palacio esa vez y le hice la pregunta. Y, bueno, al final se supo la verdad.