En su mochila de viaje siempre lleva una botella con agua, una batería portátil, una mandala que puede ser útil para echarse en el piso o abrigarse ante el frío, un cojín de cuello, una tablet y un cepillo de dientes. “Y un calzón”, dice y ríe.
Este viernes, sábado y domingo santo el museo atenderá con normalidad y con una tarifa especial de S/10.
Ha viajado nueve años a tiempo completo. Su mochila y ella. Sin casa. El año pasado dijo paren todo. Fátima Sotomayor y ella se tomaron una pausa en su exitoso canal de YouTube Misias pero Viajeras. Dejó de habitar el mundo y se mudó a Lima.
Luego de conocer alrededor de 40 países y darle la vuelta al Perú innumerables veces, Daniela Cabrera ahora viaja de otra forma. Es Semana Santa, está en Lima y mientras me da esta entrevista, se alista para ir a una reunión en Barranco.
¿Qué Semana Santa recuerdas siempre?
Creo que las mejores semanas santas de mi vida han sido en Ayacucho. Es un destino que he repetido muchas veces. Es un destino que he visitado en diferentes etapas de mi vida. En mi etapa más misia como viajera. Ha sido de los primeros viajes que hice en la universidad, en un bus sin marca (ríe). La Semana Santa en Ayacucho es el balance ideal entre fiesta religiosa y fiesta casi patronal.
¿En qué lugar exótico te ha tocado pasar Semana Santa?
Me ha tocado pasar Semana Santa en lugares donde nadie es cristiano. Eso me ha parecido curioso. Alguna vez me ha tocado pasar Semana Santa en el mundo islámico o en Asia. Pero Ayacucho gana por mil.
Me dices que eres de repetir lugares. ¿Por qué volver?
Me encanta volver porque siento que uno disfruta mucho más el destino, lo vas conociendo. Los errores de un viaje no los vuelves a repetir. Semana Santa en Ayacucho te da esta mezcla hermosa de bailar y reflexionar; entonces, siento que al ir una vez te quedas con ganas de más. Voy cada año y cada año lo hago mejor y lo disfruto más.
¿Siempre es diferente?
Sí, porque tus gustos van cambiando. Yo incentivo a la gente a repetir destinos. Yo sé que hay muchos viajeros que intentan acumular destinos, quieren conocer muchos lugares y obviamente es lindo, pero yo también les aconsejo que le den una oportunidad al ‘repeticuá’, tiene su toque especial. Yo siempre digo que en los viajes figurita repetida sí llena el álbum.
Con tantos destinos que has conocido, ¿objetivamente Perú es realmente un lugar maravilloso?
Totalmente. Perú tiene muchos microclimas y ecosistemas. Yo he viajado a países donde en dos días ya te comiste toda su gastronomía. En Perú no tienes que escarbar para encontrar nuestra cultura. La cultura está en la superficie. Es sencillo encontrarte cara a cara con la vena de cada lugar. Hay muchos Perú adentro del Perú.
¿En algún momento no te aburriste de viajar?
En efecto, me cansé de la inestabilidad de viajar. No tenía círculo de soporte, estaba sola bastante tiempo, tenía solo un par de zapatos porque no podía tener más, pues vivía viajando. Ahora estoy haciendo los viajes de otra manera: ya tengo casa, ahora viajo y vuelvo a mi casa, lo cual está increíble. Antes era un viaje tras otro y así por nueve años. Creo que se me pasó la mano.
¿Siempre te gustó viajar?
Desde niña mis papás siempre me dijeron: “Hija, tú tienes que viajar y conocer”.
¿Por qué te decían eso?
No sé, creo que ellos asociaban mucho el viaje con expandir tu cultura, expandir tu visión. Cada cierto tiempo ellos hacían lo imposible, dentro de sus recursos, para llevarnos de viaje en familia. Como vía crucis (ríe), pero íbamos. Incluso, antes cuando yo tenía otros trabajos donde no podía viajar porque me consumían un montón, mi mamá me decía “hija, deberías dejar esa chamba, porque no estás viajando, tienes que viajar”. Luego les tomé la palabra y me dijeron que exageré.
¿Viajar es como vivir más?
No sé si vivir más, pero definitivamente es expandir tu visión. Viajar te hace dar cuenta de qué tan chiquito eres, qué tan grande es el mundo, qué tan relativa puede ser la verdad, qué tan relativa puede ser tu opinión. Te puede ayudar a entender que dar tu brazo a torcer no está mal. Viajar es una mezcla de todo. Me encantaría que los viajes sean más accesibles, más democratizados porque realmente siento que le permite a una persona tener un desarrollo mental, social y personal que es imposible obtenerlo en TikTok, en un aula, en la universidad.
¿Con qué actitud se debe viajar?
A donde sea que voy, soy visitante, soy una invitada, no soy dueña de casa. Ir con la mente receptiva para tener nuevas ideas y con un buen presupuesto, no se endeuden viajando.
¿No debemos endeudarnos para viajar?
Responsablemente, sí, no hay que tenerle miedo a la deuda. Pero alguna vez leí que los peruanos planean su viaje 24 a 48 horas antes, lo cual afecta directamente a la economía, porque los viajes a última hora siempre son los más caros. Si tu viaje involucra un pasaje aéreo, deberías planificarlo, por lo menos, unos tres meses antes.
¿Alguna vez estuviste en riesgo en un viaje?
No. Siento que siempre he olido el riesgo. A la primera sensación de que algo está raro, ni siquiera esperen a confirmarlo, váyanse.
¿A dónde no volverías?
Volvería a todos los lugares.
¿A qué lugar volverías siempre?
Me encanta una playa en el norte del Perú a la que voy dos veces al año desde hace como ocho años, se llama Vichayito. Me quedo en unas cabañitas que se llaman Marcilia, es el lugar que me cambió la vida, es mi paraíso en el Perú. Si vas entre julio y octubre, desde la habitación de tu hotel puedes ver a las ballenas saltando. He visto delfines alimentándose. Los dueños se llaman Marcial y Cecilia. Ellos trabajaron en cruceros durante años y le han dado la vuelta al mundo muchas veces. Escuchar su historia fue lo que me inspiró a mí a convencer a Fátima de hacer Misias pero Viajeras.
Giras por el mundo, pero siempre vuelves al Perú. ¿Por qué?
Nada como mi Perú. En Vichayito nos vamos a bucear y comemos cachangas en el bote, y luego nos vamos a comer un cebiche con papa rellena de un ambulante. En ningún otro sitio existe eso, pues, amigo...
¿Qué es viajar?
Es una de las grandes razones de mi vida. Yo siento que viajo para vivir al máximo, para aprender… Me he llevado a mi abuela de 90 años a Turquía, a mis papás de crucero por el Nilo.
Llevar a tu abuela o a tus padres a un viaje es quizás uno de los regalos más bonitos de la vida, ¿no?
Es la razón por la que yo me levanto a diario, porque ya estoy planeando el siguiente viaje familiar. Quiero deslumbrarme junto a las personas que se sacrificaron para que yo pueda lograr esto.
Autoficha:
-“Soy Daniela Rita Cabrera Serrato. Tengo 33 años. Nací en Lima. Soy comunicadora audiovisual. Estaba preparándome para estudiar Medicina y mis papás me metieron en una pre, y la psicóloga me dijo que sería una ‘excelente comunicadora’”.
-“Con Misias pero Viajeras empezamos en septiembre de 2016. Creo que tenemos más de 500 videos. Recuerdo mucho el viaje del año pasado con mi abuela de 91 años a Turquía y a París; fue maravilloso. Un viaje que esperé muchos años”.
-“Me falta viajar a Japón y China. Estoy intentando hacer un contenido un poco más documental y no tanto tutorial. Me ha costado un poco encontrar mi nueva voz. Aprendo a ser la patrona de mi propio hogar, pasando más tiempo en familia”.
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