Una noche su padre lo llevó a ver una obra de teatro de Woody Allen. Vivían en Monterrey, pero estaban de viaje por Ciudad de México. Salieron de la función y no había taxis. En plena calle, prendió un cigarrillo, mientras se iba la gente. De pronto, contempló la marquesina, donde decía “Mauricio Herrera en Sueños de un seductor, de Woody Allen”. El pequeño Adal le dijo: “Papá, un día yo la voy a poner ahí”, y miró la marquesina. Su padre volteó y le respondió: “Ya te vi, prieto”. Mientras recuerda esa escena, su voz se quiebra y me pide perdón...
Protagoniza la obra teatral 'Ana María la bella', dirigida por Alberto Isola. Perú21 entrevistó a la actriz Attilia Boschetti.
Pasó el tiempo y Adal Ramones, finalmente, tomó la decisión de mudarse a Ciudad de México, donde se convirtió en una de las figuras de la televisión y con gran éxito internacional, incluido el Perú. País al que vuelve este sábado 23 de mayo, para presentarse en el Teatro Canout de Miraflores con el monólogo Viajando sin maleta. Espectáculo que tiene humor, anécdotas y reflexiones sobre la vida. Las entradas están en Teleticket.
Recibe mi videollamada en Ciudad de México. Viene de un viaje familiar en la costa, luego partió a Nueva York, la siguiente parada fue el Festival de Cine de Guadalajara, adonde llegó con la nueva película A toda madre. Alista un especial de televisión por el mundial de fútbol, está de gira con su show y luego tiene un reality hasta diciembre. “No paro”, me dice el hijo de un contador y una ama de casa.
¿Cuando viajas llevas varias maletas o eres más práctico?
Ahora que fui a la nieve con la familia, hay personas que se llevan diferentes chamarras, diferentes gafas para que no aparezcan con la misma ropa en toda la semana de esquiar. Y digo: “Eso es una estupidez”. Alguna vez lo hice. Pero ahora trato de llevarme lo esencial.
¿Esa practicidad la trasladas a tu vida diaria?
Fíjate que en los últimos años lo he intentado hacer. Nunca fui ni de los medianamente altos en la escuela. Eso me valió un pepinillo. Había los chavos galanes, rubios, y yo era el chavo moreno, chaparrito, y tenía mi pegue. Nunca me pesó eso. Lo que sí me pasó en algún momento fue que me hubiera gustado estudiar en el extranjero y tal vez haber estudiado cine. Pero no se pudo, mis padres no me lo podían pagar. Pero cuando estaba chavo dije: “Ojalá que mi esfuerzo me dé como recompensa el poder tener dinero para mandar a mis hijos al extranjero”. Y a Dios gracias, lo logré. Mis papás tuvieron cinco hijos y yo tengo cuatro. Y hay recompensas que la vida te da de rebote. Tengo dos hijos mayores, Paola de 25 y Diego de 15; y luego están los otros dos de mi segundo matrimonio, que son Cristóbal de 7 años y Cayetano que cumplirá 3 años.
¿Qué edad tienes?
En diciembre cumplo 65.
Estás como de treintas o cuarentas.
Ya tengo mis años y soy feliz. Saqué los genes de mi mamá. Papá sí se veía grande. Ella ya falleció, pero a sus ochentas se veía bien y creo que heredé esos genes. Era supervital, era chisposa. Mi padre era más serio… Me siento muy realizado. Tengo una exesposa a la que adoro y nos llevamos superbién.
No es tan común esa relación con una exesposa.
De hecho, una vez coincidimos en Costa Rica con mi esposa y mi exesposa. Pusimos un pastel de cumpleaños porque Carla, mi mujer, y Gaby, la mamá de mis hijos mayores, son del mismo mes, de agosto. Compartimos el pastel. Cuando fomentas cosas lindas, creo que se recogen los frutos.
¿Cómo era tu mamá?
Una bala, de una chispa tremenda. Ponía discos y bailaba como en las películas. Ella abría pista en las fiestas. Fue el paño de lágrimas de amigos. De repente sabes que nadie va a ocupar ese lugar y duele.
Me dices que tu padre era estricto. ¿Al principio estuvo de acuerdo con que te dediques a la televisión?
Estuvo muy de acuerdo. Mi padre fue el mayor de cinco. Y fue el primero en morir de los cinco Ramones. Murió a los 56 años. Y los otros cuatro hermanos me pidieron hablar y me dijeron: “Te vamos a decir algo que tu papá nos pidió que jamás te lo dijéramos: Tu papá quería ser actor. Cuando muere nuestro padre, todos éramos chicos y el único que tenía edad como para conseguir trabajo y ayudar en la casa era tu papá. Entonces, se metió de contador. Con un trabajo que le dieron en un banco, él tuvo oportunidad de pagarnos la escuela a todos. Tu papá quería hacer lo que tú hiciste. Pero él nos pidió que jamás te dijéramos para que no cargaras con el peso de lograr cosas que él no hizo”. No lo podía creer. Entendí por qué él me apoyaba.
¿Qué te diría tu padre ahora?
No le tocó que yo pudiera llevarlo de crucero, llevarlo a Europa.
¿Eso no es frustrante?
Mi padre murió de un infarto. Me daba coraje, pero no contra Dios. Me daba coraje que mi padre no vio cumplido mi sueño, lo que le prometí. Le dije: “Papá, un día voy a tener mi talk show con invitados estelares, mi monólogo, voy a hacer comedia”. Y, como te dije, aquella vez en el teatro después de ver la obra de Woody Allen me dijo: “Ya te vi, prieto”. Y qué increíble: volví a México, piqué piedra, comencé a hacer cosas padres, vino Otro rollo y compro los derechos para poner esa obra de teatro. Ya no estaba mi padre. Pero vino mi familia de Monterrey y al lado de mi mamá dejé una butaca vacía. El teatro estaba lleno. Terminé la función, le di las gracias al público, a mi mamá y dije: “Espero que te haya gustado, papá, era para ti”.
Adal se vuelve a quebrar y conmovido agrega: “Los sueños del corazón a veces se cumplen”.
AUTOFICHA:
-“En Honduras nos salvamos de un accidente aéreo porque perdimos el vuelo. Ese avión se estrelló en el aeropuerto de Honduras. Fallecieron todos. Lloramos, fue horrible. Y por la carretera asaltaron a la camioneta que llevaban nuestras maletas, nos quedamos sin ropa”.
-“Llegamos a otro aeropuerto en Honduras y al final fue un show divino, pese a que la gente estaba consternada. Pero no temo viajar en aviones, a pesar de que con mi exmujer enfrentamos dos turbulencias espantosas, donde la gente lloraba, cuando íbamos a Madagascar”.
-“Lo que más importa en la vida no pesa. Y no pesa rodearte de gente buena, no pesa dar amor y recibirlo. Lo más hermoso es cuando eres agradecido. Si tienes trabajo, regresas a tu casa, tienes una esposa que te ama e hijos que te dicen ‘buenas noches, papá’ y una sopa caliente, ya conquistaste el mundo”.
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