Ritter da todo de sí, representando un personaje multifacético; uno que llegó al éxito pronto, y está en un momento de su vida en que no quiere llegar a aceptar sus fallos, pero que esconde tras ese egocentrismo mucho dolor. Bojack Horseman humanizado y peruanizado. Pero Ponce de León tampoco se queda atrás, mostrando una figura agridulce en su personaje. Alfonsina tiene tantos demonios como Javi, quizá algunos más, pero es madura al darse cuenta a primera vista de sus problemas, aunque le cueste tratarlos. Se agradece que al personaje de Leon le es dado la suficiente gravedad sin convertirlo en una parodia o un mal chiste; pero que tampoco lleva a transformarse en una aguafiestas.