El estreno cinematográfico de DC, Superman, busca devolver al Hombre de Acero a sus raíces más esperanzadoras y luminosas. Dirigida por James Gunn —conocido por revitalizar a Los Guardianes de la Galaxia en Marvel—, la película marca el inicio de un ambicioso reinicio del Universo DC en la pantalla grande.
Pero pocos recuerdan que Gunn ya había explorado una versión muy distinta del héroe: una encarnación oscura y perturbadora.
Publicación de la Casa Blanca coincide con el estreno de la nueva película del superhéroe y con anuncio de aranceles del 35%
En 2019, Gunn fue productor de Brightburn: hijo de la oscuridad, un thriller de terror dirigido por David Yarovesky y escrito por Brian y Mark Gunn, hermano y primo del cineasta. Aunque no se menciona explícitamente a Superman —para evitar problemas con los derechos de autor—, el personaje central de la cinta es claramente una versión siniestra del superhéroe.
La historia gira en torno a una pareja que, tras años de intentar tener un hijo, encuentra a un bebé extraterrestre en un campo cercano. Lo adoptan y lo llaman Brandon. Durante su infancia, todo parece ir bien: es un niño inteligente, amable y obediente. Pero al llegar a la adolescencia, una presencia oculta en la nave que lo trajo a la Tierra despierta en él una fuerza oscura. Brandon comienza a actuar con violencia, guiado por impulsos destructivos que aterrorizan a su comunidad.
El reparto incluye a Jackson A. Dunn como Brandon, junto a Elizabeth Banks y David Denman como sus padres adoptivos. Brightburn está disponible en Netflix y ofrece una inquietante reflexión sobre lo que podría ocurrir si el poder absoluto cayera en las manos equivocadas, incluso desde la infancia.
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