La piel es el órgano más extenso del cuerpo humano. Es, también, el órgano más expuesto y uno de los más vulnerables. Basta salir de casa para someterse al riesgo. Por ejemplo, estar en la calle sin ponerse bloqueador es como manejar ebrio: a estas alturas, ya debería saberlo. En el verano, los agentes externos son más influyentes que en otras estaciones. Además del sol, la playa, la humedad, el sudor, el aire acondicionado para combatir el calor, en fin. Todos estos factores se unen y aceleran el proceso de desgaste de la piel.